En una sentencia reciente, el Tribunal Oral Federal N°1 de Salta condenó a Héctor Daniel Pereyra, apodado “Nepo”, a seis años y seis meses de prisión por liderar una importante organización narcocriminal. Este caso destacó por el ingenio del condenado, quien utilizaba un mástil con un balde para sortear las dificultades de comunicación en la zona rural del Chaco salteño.
Pereyra fue juzgado por comandar el transporte de 181 kilos de cocaína, descubierto el 12 de septiembre del año pasado en la ruta 53, a la altura del paraje Corral Quemado, cerca de Padre Lozano. La droga fue hallada en un doble fondo de una camioneta Mitsubishi que había sido abandonada tras volcar. El vehículo era conducido por su sobrino, Nicolás Echazú, y otro integrante de la banda, quienes se dirigían al cruce de Pichanal, paso previo a llegar a la capital salteña.
Método Ingenioso
Debido a la falta de señal Wi-Fi en su rancho en el puesto El Dichoso, Pereyra había instalado un mástil de unos 10 metros de altura con una soga y un balde de metal. Colocaba su celular en el balde, lo izaba hasta la punta del mástil para captar señal y poder enviar y recibir mensajes. Este sistema rudimentario le permitía mantenerse en comunicación constante con los otros miembros de su organización.
Sentencias Relacionadas
El tribunal, integrado por la jueza Marta Lilina Snopek (presidenta), Federico Santiago Díaz y Mario Marcelo Juárez Almáraz, también condenó a Damián Pereyra y Nicolás Echazú, primo y sobrino de Héctor Daniel Pereyra respectivamente. Damián fue condenado a seis años de prisión y Nicolás a cuatro años y seis meses, ambos en el marco de un acuerdo de juicio abreviado.
Investigación y Juicio
La investigación fue llevada a cabo por el Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, a cargo del fiscal federal Ricardo Rafael Toranzos, quien destacó la labor de la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo. Gracias a las pericias realizadas a los teléfonos secuestrados y el análisis de los impactos de las antenas de telefonía, se pudo reconstruir no sólo el transporte de los 181 kilos de cocaína, sino también otros tres viajes realizados por la organización.
Conclusión del Juicio
Durante el juicio, se presentaron pruebas que demostraron la responsabilidad de “Nepo” Pereyra en la planificación y ejecución del transporte de drogas. A pesar de su defensa, que intentó revertir la pena por arresto domiciliario alegando el desamparo de sus hijos y los problemas de salud de su pareja, el tribunal mantuvo la condena efectiva de prisión.
Al final del juicio, la fiscalía resaltó la efectividad del sistema acusatorio y las herramientas investigativas que permitieron desmantelar esta organización, que había empleado métodos ingeniosos para ocultar su accionar delictivo.









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