El Gobierno salteño mueve la fecha para reconocer al corazón del sistema: sus trabajadores de la salud. Médicos, enfermeros, camilleros, técnicos, administrativos, personal de limpieza y más: todos celebran su día.
No hay feriados para una urgencia. No hay descanso cuando suena el teléfono de madrugada o se activa una guardia. Pero este año, en Salta, el Día de la Sanidad sí tendrá su homenaje como corresponde: con un gesto simbólico pero profundo, el Ministerio de Salud Pública decidió trasladar el feriado del 21 al lunes 22 de septiembre, para que todos los trabajadores del sistema de salud pública puedan celebrar su día.
La medida se oficializó mediante la Resolución Delegada Nº 629 D, y alcanza a todo el personal de salud pública, sin distinción de función o jerarquía, como lo establece la Ley N.º 7678. De esta manera, el Gobierno de la Provincia reconoce el rol clave que cumple cada integrante del sistema, desde quienes operan un bisturí hasta quienes preparan las bandejas de comida o limpian una sala.
El ministro de Salud Pública, Federico Mangione, envió un emotivo mensaje a sus colegas y compañeros de vocación: “Hoy es un día muy especial. Quiero darle un saludo de corazón a cada trabajador de la salud: médicos, enfermeros, administrativos, técnicos, personal de limpieza. No me quiero olvidar de nadie, porque todos son importantes.”
Y agregó: “Sé que estamos atravesando un momento muy duro en todo el país, y que Salta no es ajena. Pero el sistema sigue funcionando gracias al compromiso de ustedes. Gracias por no aflojar. Le pongamos el corazón, como siempre lo hacemos.”
El gobernador Gustavo Sáenz también se sumó al reconocimiento, destacando la labor diaria de quienes sostienen uno de los pilares fundamentales del Estado: la salud pública.
La decisión de trasladar el feriado no implica desatender a la población, ya que la resolución garantiza el funcionamiento de los servicios esenciales. Las guardias médicas y hospitalarias seguirán activas, para cubrir cualquier emergencia durante el asueto.
Lo que sí busca esta medida es algo más humano y necesario: dar un respiro, un espacio de celebración, a quienes habitualmente no paran. Porque el equipo de salud no es solo batas blancas. Es también el chofer de una ambulancia que cruza una ruta a medianoche. Es la portera que acompaña con una palabra a quien espera un diagnóstico. Es el técnico que calibra una máquina, o la administrativa que ordena miles de turnos y estudios.
El Día del Trabajador de la Sanidad se conmemora cada 21 de septiembre desde 1941, fecha en que se fundó la Obra Social de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA). Desde entonces, cada año se honra a quienes dedican su vida a cuidar la de los demás.
En tiempos de crisis, cuando el reconocimiento suele llegar tarde o no llegar, este pequeño gran gesto del Estado provincial tiene peso. Trasladar el feriado no es solo una cuestión de calendario: es una forma de decir “gracias”.
Porque si hay algo que la pandemia enseñó —y que nunca deberíamos olvidar— es que sin salud no hay futuro, y sin trabajadores de la salud, no hay sistema que aguante.







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