La desaparición de Loan, un niño de Corrientes, hace 16 días ha sacudido a la comunidad y al país entero. Este caso no solo es un doloroso recordatorio de la fragilidad de nuestros menores, sino que también pone en evidencia una problemática más amplia y alarmante: la situación de los niños perdidos en Argentina. Para profundizar en este tema, entrevistamos a Lucrecia Miller, presidenta de la Fundación Papis, quien compartió sus inquietudes y experiencias sobre este flagelo.
Según Lucrecia Miller, la desaparición de niños en Argentina está estrechamente ligada a las “fronteras permeables” y a la extrema pobreza en la que viven muchos de estos menores. “Son niños que viven en situaciones de extrema pobreza, lo que los hace blancos fáciles para los captadores que ofrecen llevarlos con promesas de una mejor vida a cambio de dinero”, señaló.
Estos captadores, según Miller, se infiltran en las comunidades más vulnerables, ofreciendo una salida ilusoria a padres desesperados. “Es una práctica que lamentablemente ha dado lugar a un comercio indigno, como es la trata de niños para distintos fines, desde abusos por parte de pedófilos, explotación sexual, hasta tráfico de órganos”, agregó.
Al preguntarle sobre el caso específico de Loan, Miller fue contundente. “Todos los indicios apuntan a que estamos ante un caso de trata. Hay maniobras evidentes para desviar la atención y mantener el caso en la justicia provincial”, afirmó.
Miller también denunció la posible implicación de altas esferas gubernamentales y judiciales en estos crímenes. “La trata de personas se vincula a altas esferas de los gobiernos y la justicia. Son los negocios más redituables, lamentablemente, para asociaciones de mucha organización”, declaró, haciendo un llamado a una mayor transparencia y compromiso por parte del Estado.
La Fundación Papis, bajo la dirección de Lucrecia Miller, nació de la necesidad de abordar la problemática de los niños desaparecidos. “Empezamos con el tema de Missing Children, después de casos como el de los hermanitos Leguina, que lamentablemente terminó en un delito. Siempre hubo conexión con otros delitos en estas desapariciones”, recordó Miller.
La red Papis, inicialmente apoyada por la administración pública, trabajaba de manera articulada con escuelas, centros de salud, la comunidad y la policía, todos capacitados para proteger y observar a niños en situaciones de vulnerabilidad. Sin embargo, la falta de interés político y la corrupción han desarticulado estos esfuerzos.
Un Llamado a la Acción
Miller hizo hincapié en la necesidad de políticas públicas consistentes para la protección integral de los niños. “No hay políticas públicas consistentes para la protección integral de nuestros niños, niñas y adolescentes. Hay un aprovechamiento de su vulnerabilidad para hacerlos blanco de negocios inhumanos”, afirmó.
El caso de Loan ha resaltado la falta de protocolos efectivos y el desinterés político en la protección de los menores. “Espero que este caso sirva para aprobar en el Congreso la tipificación de la venta de niños como delito y revisar las penas. La corrupción rompe toda posibilidad de que una comunidad sea protectora, informada y comprometida”, concluyó Miller.







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