A partir de octubre, Argentina ha dejado de importar gas de Bolivia, poniendo fin a una relación comercial que se mantuvo durante casi 50 años y que se intensificó en las últimas dos décadas.
Este cambio responde a la consolidación del desarrollo de Vaca Muerta y la finalización de obras de infraestructura clave, que permiten que el gas producido localmente abastezca a gran parte del país.
El proyecto de reversión del Gasoducto Norte
El próximo jueves 10 de octubre se inaugurará la obra de reversión del Gasoducto Norte, que permitirá transportar el gas extraído en Vaca Muerta hacia las provincias del norte argentino. Este proyecto, que requirió una inversión total de 740 millones de dólares —540 millones financiados a través de un crédito del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF)—, cambia el sentido de flujo del gasoducto que anteriormente transportaba gas importado desde Bolivia.
Gracias a esta obra, los usuarios residenciales, las estaciones de servicio de GNC y las industrias de Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy comenzarán a recibir gas de producción local. A medida que se expanda la red de gasoductos, el suministro de gas nacional seguirá creciendo, lo que reducirá la necesidad de importaciones y potenciará la autosuficiencia energética del país.
El impacto económico de la nueva matriz energética
El precio del gas producido en Argentina es significativamente menor que el del gas importado. Mientras que el costo promedio anual del gas local es de 3,5 dólares por millón de BTU (llegando a 2 dólares en verano), el gas importado de Bolivia costaba 11,8 dólares y el gas natural licuado (GNL) tenía un valor de 11,1 dólares por millón de BTU.
Para este año, el precio promedio del gas en Argentina fue de 4,77 dólares, con el 90% del abastecimiento proveniente de la producción local. Se espera que, en 2025, la eliminación de las compras a Bolivia y la reducción del GNL importado permitan bajar el precio a 4,10 dólares por millón de BTU, lo que implicaría una reducción del 14% respecto a los costos actuales.
Producción récord y el potencial de Vaca Muerta
La producción de gas en Argentina ha alcanzado niveles históricos, con un pico de 153 millones de metros cúbicos diarios en agosto, el más alto en 21 años. El 65% de este volumen proviene de la explotación de gas no convencional en Vaca Muerta, impulsada por el avance de la tecnología de fractura hidráulica (fracking), que ha permitido explotar formaciones geológicas que antes se consideraban inviables.
El crecimiento de Vaca Muerta contrasta con el declive de las reservas bolivianas, que también abastecen a Brasil. La situación ha generado inquietud en el país vecino, cuya generación de energía depende en gran medida de centrales hidroeléctricas vulnerables a variaciones climáticas. Esta dependencia llevó a la construcción de un gasoducto desde Bolivia a San Pablo y Porto Alegre en la década de 1990, pero hoy ese ducto opera con una capacidad ociosa del 60%.
Expectativas de exportación y libre competencia
Con la infraestructura adecuada y la creciente producción de Vaca Muerta, Argentina podría exportar gas a Brasil en un futuro cercano. El gobierno ya ha dado un paso importante al habilitar la libre competencia para la exportación de gas, lo que abrirá nuevos mercados y consolidará a Vaca Muerta como un pilar estratégico para la economía argentina.
Después de décadas de dependencia energética, Argentina está en camino de transformar su matriz energética, apuntando a una mayor autosuficiencia y proyección como exportador de gas en la región.







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