En Salta, la aplicación real de la Ley Provincial 8340 —la conocida “Pirotecnia Sonora Cero”— vuelve a instalarse en agenda ante la llegada de las fiestas. Y esta vez, el reclamo no llega desde la política, sino desde los hogares: padres de niños con Trastornos del Espectro Autista se reunieron con el secretario de Seguridad, Nicolás Avellaneda, para plantear inquietudes y exigir controles que no se limiten al discurso.
El encuentro, encabezado por Avellaneda junto a los representantes del grupo TEA Salta, Luis González y Carlos Ovejero, dejó una certeza: la comunidad afectada quiere ver hechos, no promesas, frente a una problemática que impacta la salud sensorial de niños, adultos mayores y también de los animales de compañía.
Una demanda que ya no admite excusas
La normativa provincial prohíbe la tenencia, venta y uso de pirotecnia sonora. Pero todos los años la misma pregunta vuelve a aparecer: ¿se controla lo suficiente?
La respuesta, esta vez, intenta ser más concreta. Avellaneda expuso el esquema que la Policía de Salta diagramó para estas semanas, con controles preventivos en comercios, fiscalización territorial y acciones de sensibilización. La Dirección de Bomberos, encargada de las inspecciones técnicas, anticipó intensificación de operativos.
Los representantes de TEA Salta respaldaron la iniciativa y remarcaron la importancia de construir un cambio cultural, uno que deje atrás la idea de la pirotecnia como festejo y avance hacia una convivencia más respetuosa.
“Esto no es un capricho: es salud pública”, sostienen desde el colectivo.
La comunidad puede denunciar: el control también empieza en la calle
Bomberos instó a la ciudadanía a involucrarse:
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Reportando ventas o uso ilegal al 911
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O realizando denuncias a través de denunciasweb.gob.ar
Sin participación social, admiten, la capacidad de fiscalización siempre será insuficiente. El desafío de fondo es modificar hábitos arraigados, y eso requiere algo más que patrullajes: requiere conciencia.
Un Estado que escucha, pero deberá demostrar eficacia
Salta ingresa a la temporada más crítica del año para el uso de pirotecnia. La demanda social es clara, las medidas están anunciadas y las herramientas legales existen.
El punto clave —y lo que definirá la credibilidad futura de la Ley— será el nivel de cumplimiento real que se vea en las próximas semanas.
La prevención ya no puede ser simbólica. La salud de quienes son más vulnerables no admite improvisaciones.







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