La crisis en torno al Instituto Provincial de Salud de Salta (IPS) continúa generando repercusiones políticas y sanitarias. Luego del mensaje del gobernador Gustavo Sáenz reconociendo errores y retirando el proyecto de ley que proponía, entre otras cosas, el pase de los jubilados del IPS al PAMI, nuevas voces se suman al análisis del conflicto.
Entre ellas, la del diputado provincial y ex ministro de Salud Pública, Juan José Esteban, quien fue claro al señalar que la intervención actual al IPS es “muy, muy parcializada” y que se necesitan medidas mucho más profundas y serias para enfrentar la crisis financiera de la obra social provincial.
Esteban optó por mantener una postura moderada frente al conflicto político generado por el fallido proyecto de ley, pero dejó sentadas varias posiciones clave. En primer lugar, valoró la reacción rápida del gobernador ante el rechazo social:
“Yo creo que lo que hay que destacar es la rapidez del gobernador para revertir un proyecto que carecía de legitimidad social y sanitaria.”
Estas palabras, si bien buscan evitar una confrontación directa, confirman que el proyecto fue impulsado sin el necesario respaldo técnico ni consenso social, lo cual generó angustia e incertidumbre entre los jubilados y trabajadores del sistema de salud.
Cuando fue consultado sobre la viabilidad del proyecto y la posibilidad de modificarlo, Esteban fue contundente:
“Ese proyecto hay que dejarlo de lado y avanzar sobre un proyecto que sea realmente producente y que respete el derecho a la salud, el derecho de los jubilados y demás.”
Con esta afirmación, el ex ministro marca una línea clara: no se trata de ajustar el proyecto, sino de abandonarlo y empezar desde cero, con una mirada verdaderamente integradora que contemple tanto la sostenibilidad financiera como el respeto por los derechos adquiridos de los afiliados.
Además, el legislador reveló que actuó con rapidez una vez que conoció el contenido del proyecto:
“Le manifesté un informe inmediato cuando conocí eso y hablé con el Presidente del Bloque, el Diputado Rallé, le expuse la situación y que no iba a adherir bajo ningún punto de vista a ese proyecto.”
Esto confirma que no hubo un acompañamiento unánime dentro del oficialismo y que sectores importantes del mismo entendieron que el proyecto era inviable desde sus fundamentos.
Pero el punto más crítico de su declaración llega al abordar el funcionamiento actual del IPS y su intervención:
“Me parece que es una intervención muy, muy parcializada, creo que habría que hacerla en profundidad, es mucho el dinero que está en juego y creo que hay que hacer las cosas con mucha seriedad.”
Estas palabras ponen el foco en un aspecto central del debate: la gestión y el control financiero del IPS. Esteban sugiere que la intervención actual no es suficiente y que es necesario revisar contratos, clarificar situaciones opacas y realizar una auditoría profunda. En definitiva, plantea que el saneamiento del IPS requiere una transformación estructural, no soluciones superficiales ni parches de emergencia.
Sus declaraciones confirman lo que muchos dentro y fuera del ámbito político ya advertían: el IPS atraviesa una situación crítica que exige transparencia, compromiso técnico y una discusión legislativa real. También deja entrever que el debate sobre el futuro del IPS apenas comienza, y que será necesario mucho más que un repliegue táctico del Ejecutivo para restaurar la confianza en el sistema.
La política salteña tiene ante sí un desafío mayúsculo: rescatar una obra social históricamente valorada por sus afiliados y devolverle la estabilidad, la eficiencia y la transparencia que el contexto actual reclama. Y como bien dice el propio Esteban, “hay que hacer las cosas con mucha seriedad”.







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