El ministerio de Justicia atraviesa un momento clave: Mariano Cúneo Libarona, uno de los tres funcionarios originales que acompañaron a Javier Milei desde diciembre de 2023, prepara su renuncia tras el discurso de inauguración de sesiones ordinarias del Congreso. Su salida abre el debate sobre la sucesión en un cargo estratégico, atravesado por la puja interna entre la secretaria general Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo.
Cúneo Libarona, de 65 años, confirmó a su círculo que dejará el Gobierno para retomar su vida académica y profesional en la Universidad del Museo Social, donde es decano de la Facultad de Derecho. El ministro había anticipado su decisión antes de las elecciones legislativas de octubre pasado, pero tanto Karina Milei como Javier Milei lo convencieron de permanecer “hasta abril”. Ahora, su salida parece definitiva.
Durante su gestión, Cúneo Libarona impulsó el Código Procesal Penal Acusatorio en 17 provincias —restando aplicarlo en siete—, promovió el proyecto de ley penal juvenil junto a Patricia Bullrich, acompañó la reforma del Código Penal, reestructuró la Secretaría de Derechos Humanos, supervisó cambios en el INADI y cerró dependencias cuestionadas por presunta militancia política.
La sucesión: un tablero dividido
La designación de su reemplazante será determinante para el futuro del ministerio y está marcada por la interna que enfrentan Karina Milei y Santiago Caputo. Entre los nombres que circulan destacan:
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Sebastián Amerio, viceministro actual y cercano a Caputo, quien ha rechazado el cargo en otras oportunidades. Su decisión final podría inclinar la balanza en la interna.
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Juan Bautista Mahiques, fiscal general de la Ciudad e hijo del camarista Carlos Mahiques, salpicado por la causa AFA. Su candidatura genera debates por vínculos familiares y políticos, aunque mantiene influencia en Comodoro Py y en la Ciudad.
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Santiago Viola, abogado de confianza de Karina Milei y apoderado de La Libertad Avanza, considerado cercano a la secretaria general del Gabinete.
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Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación, apoyado en la Casa Rosada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aunque su proyección natural apunta a la Procuración.
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Diego Luciani, fiscal anticorrupción, cuya trayectoria lo mantiene alejado de la política: su decisión es continuar en la función judicial y reforzar la lucha contra la corrupción.
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Guillermo Montenegro, senador y exjuez federal de Mar del Plata, con buena relación con Milei y participación activa en la campaña electoral, permanece como opción flexible, aunque sin contacto formal por ahora.
Fuentes cercanas a la Casa Rosada señalan que la decisión final podría no coincidir con los ofrecimientos previos. La permanencia o salida de Amerio, viceministro y hombre de confianza de Caputo, será clave: si no es promovido a ministro, podría abandonar el cargo, aunque nada está definido.
Una transición que impacta en el Gabinete
La salida de Cúneo Libarona marca el recambio más relevante del Gabinete original, dejando a Milei con un desafío: equilibrar los intereses de su círculo familiar y político con la necesidad de mantener estabilidad en un ministerio que combina gestión, política judicial y contacto con los sectores más sensibles del poder judicial y la fiscalía federal.
Con la renuncia de uno de los pilares de su equipo original, Milei deberá definir quién imprimirá su sello en la cartera de Justicia en un momento en que los cambios legislativos, judiciales y administrativos requieren continuidad y liderazgo. La decisión también dejará señales claras sobre la influencia de Karina Milei y Santiago Caputo en la gestión futura.
El recambio se perfila como un hito político y judicial, con implicancias que van más allá del ministerio: refleja la dinámica interna del Gobierno y marca la ruta del próximo tramo de la administración libertaria en materia de justicia y seguridad jurídica.







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