El Gobierno anunció que mañana se publicará en el Boletín Oficial un decreto que desregula el transporte automotor de larga y media distancia, permitiendo a las empresas establecer libremente sus recorridos, horarios, frecuencias, precios y la duración de los servicios. La medida, impulsada por la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, tiene como objetivo “modernizar y adaptar el sector a la dinámica de transporte actual”, según informó la cartera dirigida por Franco Mogetta.
Con la nueva normativa, se eliminará el sistema regulado que regía desde el decreto 958/92, facilitando la creación de nuevas empresas que obtendrán su habilitación de manera automática tras cinco días de inscribirse en el Registro Nacional del Transporte de Pasajeros. Este registro, que será de acceso público y sin costo, busca reducir la burocracia y aumentar la transparencia del sector.
¿Qué cambia con la desregulación?
- Las empresas tendrán la libertad de definir recorridos, vehículos, horarios y precios, así como los puntos de ascenso y descenso de pasajeros, siempre que estos estén autorizados por las jurisdicciones locales.
- Los nuevos operadores podrán ofrecer servicios e ingresar a aeropuertos y puertos de todo el país, lo que estaba prohibido hasta ahora.
- Se mantendrán las exigencias en materia de seguridad ya establecidas en la normativa vigente.
- Los operadores deberán informar la capacidad de transporte, detallar la cantidad de vehículos y asientos, seguros contratados, nómina de conductores y las licencias de los mismos, así como la periodicidad de los servicios y las paradas intermedias.
Reacciones y preocupaciones del sector
La desregulación ha generado diversas reacciones. Fuentes del Ministerio de Economía aseguraron que esta medida otorgará mayor libertad de movilidad a los ciudadanos y eliminará las restricciones que limitaban el ingreso de nuevos jugadores. Sin embargo, desde la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) advirtieron que cualquier apertura en el mercado debe ser gradual para evitar saturaciones que pongan en riesgo la viabilidad de los transportistas actuales.
“Esto va a permitir que prácticamente cualquiera pueda operar servicios de larga distancia, con lo que un monotributista con una combi va a competir con empresas tradicionales como Flechabus”, señalaron, resaltando el riesgo de precarización del sector. Además, indicaron que desaparecerán los precios máximos establecidos para las tarifas, lo que podría provocar fluctuaciones en los costos para los usuarios.
Cambios en el sistema de permisos y licencias
Con la nueva normativa, cualquier empresa habilitada para el transporte de personas podrá operar cualquier tramo sin necesidad de permisos especiales. La Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (Linti) continuará vigente hasta que se implementen las medidas, tras lo cual será reemplazada por la Licencia Nacional de Conducir acorde a la categoría del vehículo. Además, el examen psicofísico y las capacitaciones serán delegadas en las jurisdicciones locales con prestadores autorizados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
¿Qué implicaciones tendrá esta liberalización?
El investigador Rafael Skiadaressis, del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA), advirtió que la medida podría dar mayor dinamismo a un sector que ha estado en declive desde la llegada de las aerolíneas low cost. “La idea se lee como una mayor flexibilidad a las empresas y a nuevos jugadores, permitiendo todo tipo de vehículos. Sin embargo, surgen dudas sobre qué pasará con los corredores poco rentables, pero socialmente necesarios”, señaló, sugiriendo que la oferta y demanda se autorregularán, mientras el Estado mantendrá un rol limitado en la fiscalización y control del sector.
La desregulación comenzará a implementarse en un plazo de 60 días, cuando se realicen las actualizaciones tecnológicas necesarias para poner en marcha el nuevo sistema.
Fuente: La Nación







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