La estadía de Alberto Fernández en Chubut duró un poco más de una hora. “Vine a escuchar a la gente”, dijo luego de arribar, pasadas las 11 de la mañana, a la localidad de Lago Puelo. Allí, una combi de Parques Nacionales lo esperaba para realizar una recorrida por la zona afectada por las llamas. Sin embargo, sus planes se truncaron inesperadamente con el grupo de manifestantes que atacó a la camioneta que trasladaba a la comitiva presidencial a piedrazos, golpes y patadas.
Alberto Fernández no sufrió daño físico sólo por casualidad. Su secretario de Medios de Comunicación, Juan Pablo Biondi, fue lastimado en su mano por una piedra con suficiente volumen para causar una tragedia personal.
Tras la agresión, Fernández decidió apartar al gobernador Mariano Arcioni de la caravana que iba a recorrer los sectores afectados por el fuego, canceló la visita a la escuela 108 y abandonó intempestivamente la provincia. Luego de sobrevolar la Comarca Andina, el Presidente aterrizó en Bariloche y, desde allí, emprendió el regreso a Buenos Aires.

Fernández se vio sorprendido por una manifestación ajena a los incendios y ligada al proyecto de ley que impulsa Arcioni para habilitar la actividad minera en Chubut.
Más tarde, vía Twitter, agradeció los mensajes de apoyo recibidos tras el ataque y afirmó: “Estoy seguro que el pueblo de Chubut no comparte la violencia”.

Arcioni utilizó el mismo canal para referirse a la agresión.

Alberto Fernández decidió pasarlo por alto. Por el contrario, retuiteó un mensaje de Augusto Sánchez, intendente de Lago Puelo y a quien agradeció públicamente, algo que no hizo con el gobernador.
La protección ofrecida a figuras del Gobierno que visitan el distrito patagónico ya había sido eje de cuestionamientos hace poco más de un mes. El 9 de febrero, en una visita con el propósito de definir los protocolos sanitarios para encarar la vuelta a clases, el ministro de Educación Nicolás Trotta fue increpado durante por un grupo de docentes que reclamaban por un atraso salarial.

Casa Militar coordina a todas las fuerzas de seguridad para proteger al jefe de Estado. Depende del Secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, que recibe una hoja de ruta avalada por Sabina Frederic,ministra de Seguridad. Junto a Vitobello y Frederic actúa la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), intervenida por Cristina Caamaño, que tiene que aportar la información necesaria para proteger al Presidente de la Nación. Y fue el blanco de las críticas de Federico Massoni, ministro de Seguridad del gobierno de Arcioni. “Lo llevaron a la boca del lobo”, dijo.
El Presidente corrió un innecesario peligro en el Sur. Y lo corrió porque la AFI no informó que un controvertido proyecto de minería tensiona a la sociedad de Chubut por sus implicancias ecológicas y económicas. Ya no tenía en la provincia su principal base de operaciones.
“Le pusieron solo seis policías federales al Presidente. Nosotros mandamos 130 policías, pero no nos dejaron participar. Ni siquiera a nuestros ministros”, arremetió el funcionario provincial, quien acusó al intendente Augusto Sánchez y al diputado nacional de La Cámpora, Santiago Igón, por el ataque a la camioneta. “Ellos estaban a cargo de la organización y nunca nos dijeron nada”, indicó en una conferencia de prensa en Rawson, sede del gobierno provincial.
“Acá son responsables Carlos Linares (presidente del PJ de Chubut) por su constante aparición violenta y el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, que sentadito en su sillón hace la fácil”, criticó Massoni.
Unas horas antes, a través de Twitter y como inicio de un nuevo capítulo en la interna política provincial, Luque le había apuntado a Massoni. ”Deberá analizarse el operativo vergonzoso organizado por el ministro de seguridad de la provincia para contener las acciones de estos pocos violentos”, criticó.
Fuente: TN Y MEDIOS NACIONALES







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