En el debate por la media sanción del Presupuesto Nacional, el diputado nacional Pablo Outes fijó una posición que se diferenció tanto del rechazo frontal como del acompañamiento acrítico. Desde una postura institucional, reconoció el derecho del Gobierno nacional a contar con su herramienta presupuestaria, pero advirtió que el texto enviado por el Ejecutivo expresa un enfoque limitado, centrado casi exclusivamente en variables técnicas, sin una definición clara de prioridades sociales, educativas y estratégicas.
“Creo que el gobierno tiene el derecho a tener su presupuesto, creo que el presupuesto todos los diputados y partidos estamos obligados a darle para que tenga”, sostuvo Outes al iniciar su intervención. En ese sentido, remarcó que es precisamente en el presupuesto donde un gobierno “expresa cuál es su concepto, cuáles son sus prioridades políticas y cuáles son los programas a través de los cuales considera que puede llevar a la Argentina y a los argentinos a una instancia de mayor estabilidad, de crecimiento y de un país productivo”.
Sin embargo, el núcleo de su discurso estuvo puesto en una advertencia de fondo: “Difícilmente una nación pueda salir adelante si lo único que hablamos es de inflación, división y control del déficit”. Para Outes, esas variables “son simplemente técnicas” y necesarias, pero insuficientes si no están acompañadas por una definición explícita de prioridades humanas y sociales.
“La letra escondida que nunca se expresó —y ojalá se pudiera hacerlo— es cuáles son las prioridades que la Argentina marca frente a su pueblo”, afirmó. Y fue allí donde introdujo uno de los ejes centrales de su planteo: la educación como condición indispensable para el desarrollo del país. “Yo, como muchos, soy de los convencidos de que la inversión en formación es una de las condiciones básicas y sine qua non que va a permitir al país salir adelante. La formación no tiene partidos, no tiene fronteras, y un gobierno que garantiza la formación de todos los sectores está garantizando un pueblo libre en el futuro”.
En esa línea, cuestionó que el Presupuesto no exprese con claridad una política de fortalecimiento educativo. “En este presupuesto no se expresa con ninguna claridad la política del gobierno en educación primaria, secundaria, técnica y universitaria; las tenemos que estar buscando hoja por hoja, tratando de encontrarles un lugar”, señaló, y advirtió que sin inversión sostenida en educación será imposible construir un país en paz y sin grietas.
Otro de los puntos críticos de su intervención fue la situación de las políticas de discapacidad. Outes sostuvo que la contención de las personas con discapacidad y de sus familias no puede ser abordada como una discusión contable. “No se trata de si es mayor o menor gasto. Contener a las personas que tienen problemáticas de discapacidad y dificultades económicas es el concepto que marca a una nación y que, lejos del déficit o no déficit, nos da prestigio como argentinos”, afirmó.
En ese sentido, fue contundente al describir la realidad actual: “Las políticas de discapacidad tendrían que estar expresadas con claridad como una posición de Estado, y no lo están. El manoseo y el sufrimiento que están teniendo las familias y las personas han llegado a límites insostenibles”.
El diputado también dedicó un tramo importante de su discurso a la obra pública y la infraestructura, con especial foco en Salta como provincia fronteriza. “Este presupuesto adolece de una política clara en materia de obras públicas”, advirtió, y precisó que para una provincia que limita con tres países se asignan apenas 1.700 millones de pesos. “Es imposible sostener una provincia en esas condiciones. Las rutas nacionales para las provincias fronterizas son estratégicas, y nuestras rutas están detonadas”.
Outes alertó que la falta de inversión en infraestructura no solo afecta el desarrollo, sino que debilita la presencia del Estado frente a problemáticas como el contrabando y el narcotráfico. “Con estos montos no vamos a hacer ninguna política seria. Entiendo que el Estado tiene que ser eficiente, pero también tiene que ser efectivo y estratégico. Si no manejamos nuestras rutas y no tenemos políticas serias en nuestras fronteras, el futuro va a ser malo”, sentenció.
En el cierre, dejó una síntesis política clara: el presupuesto avanza y el Gobierno lo tendrá, pero el texto no logra expresar una respuesta concreta a las necesidades del pueblo. “No hay política educativa clara, no hay política de contención para los sectores de discapacidad y no hay una política fuerte y efectiva en materia de obras públicas”, enumeró.
Así, la intervención de Outes dejó planteada una discusión que excede el debate fiscal: la diferencia entre un presupuesto que ordena números y uno que proyecta una nación.







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