El bloque de senadores del PJ atraviesa un momento de tensión creciente. Según fuentes internas, los malestares con la conducción de Cristina Kirchner se profundizaron luego del reciente fracaso electoral, aunque no hay indicios de ruptura formal del bloque.
José Mayans, jefe del bloque de Unión por la Patria y vice de Cristina Kirchner en el partido, describe la situación como un “matrimonio de muchos años, desgastado. Dormimos bajo el mismo techo, pero en camas separadas”, reflejando el distanciamiento que perciben los peronistas tradicionales frente a los kirchneristas.
Tras varias derrotas electorales consecutivas, la deliberación interna se intensifica en reuniones reservadas, lejos del público y de los medios. La presión por mantener la disciplina dentro del bloque ha sido fuerte, y quienes cuestionan a la expresidenta enfrentan lo que algunos llaman “la inquisición” de sus seguidores.
A pesar del malestar, romper el bloque sigue siendo considerado “una herejía” dentro del peronismo. Experiencias anteriores, como la del entrerriano Edgardo Kueider, demuestran que desafiar a la conducción puede tener consecuencias severas.
El trío de conducción del bloque, conocido como “la troika”, está compuesto por José Mayans, Anabel Fernández Sagasti (La Cámpora) y Juliana Di Tullio (Unidad Ciudadana). Ellos controlan el discurso del bloque y aseguran que las órdenes de la expresidenta se cumplan. A este grupo se suman senadores como Oscar Parrilli, quienes supervisan que nadie se desvíe de la línea kirchnerista.
No obstante, la influencia del kirchnerismo empieza a ceder dentro del PJ. Algunos senadores critican que el partido se ha diluido en la figura de Cristina Kirchner y consideran necesario replantear la estrategia electoral e ideológica. Entre las críticas más frecuentes se encuentran las vinculadas a la agenda judicial y a la forma de gestionar los proyectos de ley, como el reciente caso de la ludopatía, donde la intervención del kirchnerismo generó roces con gobernadores provinciales.
En cuanto a la Corte Suprema, el bloque kirchnerista ya no tendría la fuerza exclusiva para influir en la designación de vacantes. Con la próxima composición del Senado a partir de diciembre, el oficialismo podría negociar directamente con senadores de Unión por la Patria y otros bloques, reduciendo la dependencia del kirchnerismo.
El malestar dentro del PJ refleja un momento de reconfiguración interna que podría marcar la dinámica política de los próximos meses. Si bien no hay ruptura a la vista, la tensión entre las distintas corrientes del partido deja en evidencia que la derrota electoral ha generado cuestionamientos sobre la conducción y el futuro del peronismo.







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