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Peabody se presenta en concurso y enciende una alarma en la industria nacional

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En un contexto marcado por la caída del consumo y una apertura importadora que golpea de lleno a la producción local, una empresa emblemática del sector de electrodomésticos formalizó su crisis financiera. Goldmund S.A., responsable de la marca Peabody, se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores y notificó a su red comercial el inicio de una “etapa de reestructuración de pasivos”.

La decisión, comunicada mediante una carta fechada el 2 de marzo y firmada por su dueño, Dante Choi, expone con crudeza la situación que atraviesa buena parte de la industria de electrodomésticos, un sector que en los últimos meses acumuló suspensiones, despidos y cierres de plantas.

El concurso y la señal al mercado

El expediente judicial quedó registrado bajo el número COM 002835/2026, con trámite en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, Juzgado Comercial N° 21, Secretaría N° 41. La carátula formal es “Goldmund S.A. s/ Concurso Preventivo” y su estado actual figura “en letra”, paso inicial del proceso concursal.

En el mensaje dirigido a clientes y proveedores, la empresa buscó llevar calma:

“La empresa se encuentra atravesando una etapa de reestructuración de pasivos, como parte de una estrategia orientada a ordenar los compromisos y fortalecer la estructura de la compañía, con el objetivo de garantizar la continuidad operativa”.

El texto subraya que la actividad “continúa con normalidad” y que se mantiene “intacta la responsabilidad comercial y profesional”, aunque reconoce implícitamente la necesidad de renegociar obligaciones para evitar un deterioro mayor.

La advertencia previa: “avalancha de importaciones”

Aunque la compañía evitó detallar públicamente los motivos del concurso, el trasfondo es conocido. Desde hace más de un año, Choi viene alertando sobre el impacto de la apertura comercial en el mercado interno. A fines de 2024 había sido categórico:

“Estamos viendo una avalancha de importaciones de lo que nosotros estamos fabricando. Hay productos que no ingresan de manera legal, sin controles de calidad ni de materiales”.

Ese diagnóstico hoy adquiere un carácter noticiable clave: Peabody no se presentó en concurso de manera sorpresiva, sino después de haber advertido reiteradamente que el esquema vigente hacía inviable competir con productos importados a bajo costo, en un mercado con consumo deprimido.

Un sector en crisis

El caso de Goldmund no es aislado. En los últimos meses trascendieron fuertes ajustes en firmas multinacionales y locales del rubro, con antecedentes recientes en compañías como Mabe y Electrolux. La combinación de ventas en retroceso, costos internos elevados y mayor competencia externa dejó a muchas empresas con márgenes mínimos o directamente en rojo.

De la importación a la producción nacional

La historia de Peabody resume buena parte del recorrido industrial argentino de las últimas décadas. Goldmund nació tras la crisis de 2001 como importadora de heladeras y, en 2004, adquirió la marca Peabody. Con el tiempo amplió su catálogo a pequeños electrodomésticos —licuadoras, tostadoras, cafeteras— y desde 2010 avanzó en la producción nacional de varias líneas.

La empresa llegó a consolidar plantas industriales en la provincia de Buenos Aires y a exportar a países de la región —Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay—, además de mercados más exigentes como Europa y Estados Unidos. Su esquema fue siempre mixto: fabricación local para ciertos productos y volúmenes, e importación —principalmente desde Asia— para otros segmentos.

Ese equilibrio, sin embargo, se volvió insostenible en el nuevo escenario económico.

El perfil del empresario

Dante Choi llegó a la Argentina en 1977, con apenas siete años, desde Corea del Sur. Se instaló con su familia en Fuerte Apache, en Ciudadela, y comenzó a trabajar como traductor en una empresa hasta escalar posiciones gerenciales. Luego se lanzó como empresario pyme y atravesó, según él mismo relató en distintas entrevistas, todas las crisis económicas de los últimos veinte años.

En ese recorrido, Peabody se transformó en una marca con identidad local, fuerte presencia comercial y una red de distribución extendida en todo el país. Hoy, esa trayectoria queda atravesada por la necesidad de acudir al concurso preventivo para reordenar deudas y sostener la actividad.

Una señal de alerta

La presentación de Goldmund en concurso no solo impacta en su cadena de proveedores y clientes. Funciona también como un termómetro del momento que vive la industria nacional: empresas con trayectoria, plantas en funcionamiento y marcas consolidadas que ya no logran absorber el shock de importaciones y la contracción del mercado interno.

Mientras el expediente avanza en los tribunales comerciales, el caso Peabody deja una advertencia clara. La “avalancha de importaciones” que el propio Choi denunció meses atrás dejó de ser un pronóstico para convertirse en una consecuencia concreta, con una empresa emblemática obligada a reestructurarse para seguir en pie.

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