La polémica estalló luego de la propuesta de la candidata de Salta Libre, Alba Quintar, quien se manifestó a favor de privatizar empresas públicas, entre ellas Aguas del Norte, y aseguró que “el privado debería ser siempre la primera opción”. Ante estas afirmaciones, el gerente general de la empresa, Juan Bazán, brindó una extensa entrevista explicando los fundamentos del actual modelo estatal y cuestionó duramente la viabilidad de una privatización.
“Aguas del Norte no da abasto, por lo que debería haber otra empresa o se tendría que privatizar”, sostuvo Quintar, quien también dijo que “todo lo que pueda hacer el sector privado está muy bueno y debería hacerse”. No obstante, sus declaraciones fueron tomadas como “livianas”, ya que reflejan un profundo desconocimiento del funcionamiento, cobertura y sentido social de una empresa que hoy es política de Estado en Salta.
Al ser consultado por Interactiva Noticias, el ingeniero Juan Bazán, Gerente General de Aguas del Norte, explicó que la empresa lleva adelante un plan estratégico que se extiende hasta 2031, apoyado por decisiones políticas claves del gobierno provincial. “Venimos trabajando con una planificación desde fines de 2021, y todo eso lo podemos hacer porque el agua y el saneamiento son política de Estado en Salta. Eso no ocurre en ninguna otra provincia”, señaló el gerente.
El ejecutivo resaltó que la inclusión de ministros y funcionarios claves en el directorio de la empresa —como los ministros Roberto Dib Ashur, Sergio Camacho y Martín de los Ríos, y el secretario de Recursos Hídricos— permitió desarrollar un modelo de gestión profesional y coordinado, con capacidad de respuesta a demandas históricas, como las que afectaban al norte provincial.
“Hoy en Tartagal y Mosconi el agua ya no es un problema. El año pasado teníamos 70 camiones repartiendo agua; hoy solo quedan 8 o 10 en zonas donde no hay red. Eso nadie lo menciona”, lamentó.
“Ninguna localidad es rentable”
Bazán fue enfático al explicar la complejidad del servicio. “Tenemos una de las concesiones más grandes del planeta, no en cantidad de usuarios, sino en cantidad de localidades: 92. Eso no existe en ninguna parte del mundo. Localidades con 20 usuarios, como Alemanía o Palomitas, también reciben agua. Y eso no es negocio para nadie”.
En este punto, el gerente fue tajante al referirse a la idea de privatización: “Hoy ninguna localidad de Salta es rentable en términos de agua y saneamiento. No hay tarifa. Si alguien habla de privatizar, tiene que explicar dónde está la rentabilidad”.
Bazán sostuvo que los servicios públicos esenciales no pueden tratarse como mercancías: “El Estado debe ser quien opere, conserve y garantice la prestación. Pensar que un privado va a tomar este tipo de concesión, en estas condiciones, es no haber hecho nunca un análisis serio del tema”.
Ejemplo de eficiencia estatal: la experiencia de Quito
El gerente también compartió su experiencia internacional para demostrar que la eficiencia no depende de la privatización, sino de una buena gestión pública. “En Quito, Ecuador, la empresa de agua es municipal. Tiene superávit, genera energía, tiene cobertura del 99% y el directorio está conformado por concejales. Es una empresa del Estado, y funciona muy bien”.
“Nosotros también estamos en ese camino, no como una empresa que solo brinda servicio, sino que transforma la calidad de vida de las comunidades. Y lo hacemos porque el agua y el saneamiento son política de Estado. Si no, sería imposible”, añadió.
Asistencia a comunidades y sentido social
Aguas del Norte no solo gestiona el servicio en ciudades grandes y medianas, sino que llega a más de 200 parajes rurales en toda la provincia. “Eso no existe en ningún otro contrato de concesión en el mundo. Es más complejo, pero también más valioso. No solo damos agua, transformamos comunidades”, enfatizó Bazán.
Además, recordó que durante décadas no se realizaron inversiones, y que la infraestructura de agua y saneamiento es costosa, difícil de ejecutar y requiere planificación a largo plazo. “El crecimiento de la población no se detuvo nunca, pero la infraestructura sí. Hoy estamos revirtiendo eso”.
En tiempos de campaña, se dicen cosas desde el desconocimiento o el intento de confundir a la gente. Las declaraciones de la candidata Quintar son un ejemplo de propuestas que, si bien buscan llamar la atención del electorado, carecen de sustento técnico y de una comprensión mínima de las realidades estructurales del servicio público de agua en Salta.
En la provincia, todo lo que se hace, es gracias a que el agua es política de Estado. Aguas del Norte no solo presta un servicio: garantiza derechos, algo que no tuvo en cuenta la candidata mileista.







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