La Municipalidad de Salta comenzó a implementar controles toxicológicos en conductores. El secretario de Tránsito, Matías Assennato, defendió la medida, aseguró que busca prevenir tragedias viales y advirtió que quienes manejen bajo los efectos de drogas serán retirados de la vía pública, independientemente de los debates sobre consumo o cannabis medicinal.
La discusión sobre la seguridad vial en Salta sumó un nuevo capítulo. Después de años de controles centrados exclusivamente en el alcohol al volante, la Municipalidad de Salta decidió avanzar con una herramienta que hasta ahora no formaba parte de los operativos habituales: los narcotest.
El anuncio generó repercusiones inmediatas. Hubo apoyos, cuestionamientos y también interrogantes sobre el alcance de la medida, especialmente en relación con el uso medicinal del cannabis. Sin embargo, desde la Secretaría de Tránsito aseguran que el objetivo es uno solo: evitar que personas que no se encuentran en condiciones adecuadas conduzcan vehículos.
“Hay normas y reglas: al que dé positivo lo vamos a sacar de circulación”, sostuvo el secretario de Tránsito municipal, Matías Assennato.
La preocupación que surgió en los controles
Según explicó el funcionario, la decisión no apareció de manera improvisada. La normativa existe desde hace años.
La ordenanza 14.395, considerada la norma madre del tránsito municipal, prohíbe conducir bajo los efectos del alcohol, estupefacientes o cualquier otra sustancia que altere las capacidades normales de una persona. Sin embargo, hasta ahora el control práctico estaba concentrado principalmente en la alcoholemia.
“Advertíamos conductores que tenían comportamientos compatibles con una persona alcoholizada, pero cuando realizábamos el test de alcohol el resultado daba negativo”, explicó.
Ese fenómeno comenzó a repetirse con frecuencia en distintos operativos y encendió las alarmas.
A ello se sumaron casos de enorme repercusión pública, como el siniestro ocurrido en avenida Paraguay, donde la investigación judicial determinó que el conductor involucrado no sólo había consumido alcohol sino también drogas.
“Cuando la Justicia profundiza las investigaciones por hechos graves, muchas veces detecta que no sólo había alcohol en sangre, sino también otras sustancias”, señaló.
El objetivo: prevenir antes de lamentar
Assennato insistió en que el eje de la medida es preventivo y no sancionatorio.
“La finalidad es salvar vidas”, remarcó en varias oportunidades durante la entrevista.
El funcionario explicó que las distintas drogas afectan de manera diferente a cada individuo y pueden provocar alteraciones incompatibles con una conducción segura.
Algunas reducen los tiempos de reacción. Otras generan euforia, falsas sensaciones de control, dificultades para medir velocidades o incluso episodios alucinatorios.
“Lo que queremos evitar es que personas que no estén en sus capacidades normales estén conduciendo”, afirmó.
La preocupación no es menor. Las estadísticas nacionales y provinciales muestran que una parte importante de los siniestros viales graves están vinculados al consumo de sustancias que afectan la capacidad psicofísica de quienes manejan.
El debate por el cannabis medicinal
La implementación de los narcotest abrió rápidamente otro frente de discusión: el uso medicinal del cannabis.
Assennato fue claro al diferenciar el permiso para consumir cannabis con fines terapéuticos de la posibilidad de conducir bajo sus efectos.
“El Reprocann no autoriza a manejar bajo los efectos de ninguna sustancia”, sostuvo.
Explicó que la Municipalidad trabaja actualmente en protocolos específicos para analizar este tipo de situaciones junto a especialistas.
La intención es establecer criterios claros que permitan diferenciar cada caso y garantizar seguridad jurídica tanto para los conductores como para los agentes encargados de los controles.
“Si una persona tiene una indicación médica, tendrá que acreditar también que ese tratamiento no afecta sus capacidades para conducir”, indicó.
De todas maneras, aclaró que cualquier discusión posterior se resolverá en el ámbito administrativo y judicial correspondiente.
Cómo funcionará el procedimiento
El mecanismo será similar al que ya se aplica con los controles de alcoholemia.
Cuando un conductor arroje resultado positivo, el vehículo será retirado preventivamente de circulación.
Luego comenzará el procedimiento administrativo ante el Tribunal de Faltas, donde la persona podrá presentar la documentación, los descargos y las pruebas que considere necesarias.
“La función de Tránsito es preventiva. Nosotros retiramos el vehículo de circulación. Después será el juez quien determine si corresponde o no una sanción”, explicó Assennato.
La Municipalidad sostiene que esta metodología permite actuar de manera inmediata ante una situación potencialmente peligrosa sin prejuzgar sobre las responsabilidades definitivas.
La polémica por la hoja de coca
Otro de los planteos que surgieron tras el anuncio estuvo relacionado con el coqueo, una práctica cultural profundamente arraigada en amplias zonas del norte argentino.
Sobre ese punto, Assennato aseguró que el sistema fue probado previamente y que los niveles de detección del narcotest se encuentran muy por encima de los valores que puede generar el consumo habitual de hoja de coca.
“Hicimos pruebas con personas que coquean regularmente y los resultados fueron negativos”, afirmó.
Por esa razón, sostuvo que quienes utilizan hoja de coca no deberían verse afectados por la implementación de los controles.
Los primeros resultados
Durante los primeros operativos realizados el fin de semana se detectaron cuatro conductores con resultados positivos.
Según relató el funcionario, ninguno generó conflictos durante los procedimientos.
“Todos colaboraron. Incluso muchos reconocieron que estaban haciendo las cosas mal”, señaló.
Uno de los casos más llamativos fue el de una joven que aseguró no haber consumido marihuana y atribuyó el resultado a haber permanecido en un ambiente cerrado donde otras personas fumaban.
Sin embargo, Assennato explicó que esa situación requiere condiciones muy específicas para producirse y recordó que la conductora además circulaba sin licencia habilitante y con ocho personas dentro del vehículo.
Un cambio cultural
Más allá de los controles y las sanciones, el funcionario considera que el verdadero desafío pasa por modificar hábitos profundamente arraigados.
“Muchos conductores nos agradecen los controles. Algunos incluso entregan las llaves y reconocen que no están en condiciones de manejar”, comentó.
Para Assennato, la transformación debe comenzar en la conducta individual para luego generar efectos sobre toda la sociedad.
En ese sentido, destacó que el trabajo de prevención vial no puede limitarse únicamente a la aplicación de multas o secuestros de vehículos.
En línea con los narcotest a funcionarios
La medida también se inscribe en un contexto provincial donde recientemente se avanzó con la implementación de controles toxicológicos para funcionarios públicos.
Consultado sobre esa coincidencia, Assennato consideró que ambas iniciativas responden a una misma lógica.
“Si existe una prohibición para ejercer funciones públicas bajo los efectos de drogas, con mayor razón debe aplicarse cuando una persona está conduciendo un vehículo”, sostuvo.
Mientras el debate continúa abierto, la Municipalidad ya comenzó a aplicar los controles y anticipó que los operativos se extenderán en distintos puntos de la ciudad.
La discusión sobre el consumo de sustancias podrá seguir desarrollándose en los ámbitos políticos, médicos o legislativos. Lo que desde Tránsito aseguran que no está en debate es otra cosa: que una persona bajo los efectos de drogas no debe estar al volante.







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