La licenciada Carolina Rojo explicó el trabajo que realiza el equipo de Psicología del Sistema de Emergencias 911 ante situaciones de crisis, intentos de suicidio y episodios de violencia. Destacó que el objetivo no es sólo intervenir en la urgencia, sino acompañar a las personas para evitar que vuelvan a quedar solas frente al sufrimiento.
Cuando se habla del Sistema de Emergencias 911, la mayoría de las personas piensa en delitos, accidentes o intervenciones policiales. Sin embargo, detrás de cada llamada también existe un equipo de profesionales que aborda otro tipo de emergencias: aquellas vinculadas al sufrimiento psíquico, las crisis emocionales y las situaciones de riesgo para la vida.
La licenciada Carolina Rojo explicó que el servicio de Psicología funciona dentro del 911 desde 2008 y que se ha convertido en una herramienta clave para atender urgencias psicológicas, intentos de suicidio y situaciones de violencia.
“Es un trabajo silencioso. Mientras el sistema de emergencias actúa sobre la urgencia, nosotros intentamos abrir una pausa para que la persona pueda hablar de lo que le está pasando”, señaló.
Un servicio que no termina con la llamada
Rojo destacó que una de las características distintivas del equipo es que el abordaje no concluye cuando finaliza la comunicación telefónica.
“El objetivo es construir un lazo con la persona para que no quede a la deriva después de la primera intervención”, explicó.
Ese acompañamiento puede implicar derivaciones a instituciones de salud, articulación con la familia o incluso un seguimiento desde el propio servicio hasta que la situación crítica logre estabilizarse.
La profesional remarcó que no existe una receta única para cada caso y que el trabajo se realiza de manera personalizada.
“No se aplica una plantilla. Se escucha cada situación en particular y, a partir de eso, se decide cómo intervenir”, sostuvo.
Cómo llegan los casos al equipo de Psicología
Según detalló, existen distintas vías por las cuales una situación puede ser derivada al área especializada.
En algunos casos, la propia persona que llama solicita hablar con un profesional. En otros, son los operadores del 911 quienes detectan que se necesita una intervención psicológica. También puede ocurrir que policías, personal del SAMEC u otros equipos que trabajan en el lugar soliciten la participación de los psicólogos.
Actualmente, el servicio trabaja sobre cuatro tipos principales de incidentes: urgencias psicológicas, ideación suicida, intentos de suicidio y suicidios consumados. Cada uno cuenta con procedimientos específicos de actuación.
La preocupación por los intentos de suicidio
Consultada sobre si existe un incremento de este tipo de situaciones, Rojo consideró que el fenómeno debe analizarse dentro de un contexto social más amplio.
“Hay más violencia, más consumo y más intentos de suicidio. Son síntomas de esta época”, afirmó.
La especialista sostuvo que muchas veces estos episodios aparecen asociados al consumo problemático de sustancias, pero aclaró que detrás existe un problema más profundo.
“La soledad es uno de los grandes problemas de esta época”, advirtió.
En ese sentido, consideró que la fragmentación de los vínculos familiares, las dificultades sociales y la falta de espacios de escucha generan condiciones que favorecen las crisis.
Más allá de la emergencia
Para Rojo, la verdadera prevención no pasa únicamente por campañas o charlas informativas, sino por construir redes de contención que permitan detectar el sufrimiento antes de que se transforme en una situación extrema.
“Si una persona atraviesa una crisis y nadie la escucha, es más probable que vuelva a actuar de la misma manera. Por eso es tan importante el seguimiento”, explicó.
A casi dos décadas de su creación, el servicio de Psicología del 911 continúa funcionando como una herramienta poco visible para gran parte de la sociedad, pero fundamental para quienes atraviesan algunos de los momentos más difíciles de sus vidas.







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