Lo que comenzó como un siniestro vial terminó convertido en una escena de saqueo a cielo abierto, con un elemento que potencia el impacto: la propia protagonista lo grabó y lo subió a redes sociales. El episodio ocurrió sobre la Ruta Nacional 40, a la altura de Luján de Cuyo, tras el vuelco de un camión que transportaba aceite de oliva.
El vehículo —un Scania perteneciente a una empresa chilena que se dirigía a Brasil— terminó volcado luego de una maniobra evasiva. Según la reconstrucción, el conductor intentó evitar el impacto con una camioneta Toyota Hilux que lo encerró y, al desplazarse hacia la banquina, colisionó con un semirremolque Volvo FH que estaba detenido.
Hasta ahí, un accidente más en una ruta transitada. Pero lo que siguió expuso otra dimensión: decenas de personas comenzaron a llevarse la mercadería desparramada en la calzada.
“Vamos a agarrar”: El saqueo en primera persona
Entre quienes participaron estaba Jula Greco, quien no solo tomó productos, sino que se filmó mientras lo hacía. En los videos, que ella misma publicó, se la escucha incentivar a su acompañante: “Dale, manoteá”.
Las imágenes muestran el camión volcado de fondo y a varias personas cargando cajas y botellas. En otro tramo, ya con productos en la mano, la joven bromea: “Nos vamos con aceite de oliva… gracias Mendoza”.
El registro no termina ahí. También se observa una camioneta con cajas acumuladas, mientras otros presentes piden más mercadería. La escena, lejos de la urgencia de un rescate, se asemeja a un reparto informal y descontrolado de la carga.
Intervención policial y tensión en la ruta
Minutos después, efectivos policiales llegaron al lugar para despejar la zona y permitir el retiro del camión. Sin embargo, el intento de frenar el saqueo generó momentos de tensión: algunos de los presentes reaccionaron con agresiones y arrojaron piedras.
Finalmente, la situación se controló sin heridos, aunque con buena parte de la carga ya retirada por particulares.
Del asfalto a la reventa digital
El episodio no terminó en la ruta. Horas más tarde, comenzaron a aparecer publicaciones en plataformas de compraventa ofreciendo botellas del mismo aceite de oliva, en zonas cercanas al lugar del accidente y a precios elevados.
El dato completa el circuito: del vuelco al saqueo y del saqueo a la reventa.
Un reflejo incómodo
El caso no es aislado, pero sí revelador. La combinación de accidente, apropiación colectiva y exposición en redes muestra cómo ciertos hechos dejan de ser excepcionales para convertirse en prácticas naturalizadas.
Esta vez, además, quedó documentado por quienes participaron.
Y difundido sin filtros.







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