El caso de Manuel Adorni lleva casi un mes en la agenda pública, con una sucesión de episodios que tensionaron el discurso anticasta del oficialismo. Sin embargo, según coinciden consultores y encuestadores, el verdadero desgaste del gobierno de Javier Milei no se explica por los escándalos, sino por un factor más estructural: la economía.
El episodio que detonó la polémica fue la revelación de que Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete, integró la comitiva oficial que viajó a Nueva York en el avión presidencial para el evento Argentina Week. A partir de allí, se encadenaron cuestionamientos por viajes privados —como un vuelo a Punta del Este— y dudas sobre el origen de sus bienes.
El impacto político fue inmediato, pero acotado. Las mediciones muestran que el deterioro en la imagen del Gobierno ya estaba en marcha y responde, principalmente, a la caída de expectativas económicas.
Menos expectativas, más malestar
Distintas consultoras detectaron un cambio en el humor social desde comienzos de año. La caída de las expectativas —en algunos casos entre 10 y 12 puntos— aparece como el dato más sensible. A eso se suma el temor creciente a perder el empleo y la persistente pérdida del poder adquisitivo.
En ese contexto, el programa de estabilización que había sido el principal activo del oficialismo empieza a mostrar límites. La inflación dejó de ser el único eje de evaluación y emergen con más fuerza variables como salarios, empleo y actividad económica.
El resultado es un clima más pesimista: crece la insatisfacción y se debilita el respaldo a la gestión, incluso entre sectores que habían acompañado al oficialismo en el inicio.
El escándalo, como agravante
Los analistas coinciden en un punto: los casos como el “Adorni-gate” no son el motor del desgaste, pero sí funcionan como amplificadores. Es decir, agravan un malestar previo.
Las denuncias por presunta corrupción —incluidas las derivaciones del caso $LIBRA— impactan sobre todo en los votantes más volátiles, en especial aquellos que migraron desde espacios como el PRO. En cambio, el núcleo duro de apoyo a Milei se mantiene relativamente estable.
Incluso dentro de ese electorado, el reclamo apunta más a desplazar a Adorni que a cuestionar al Presidente.
Una figura en caída
Donde sí se observa un impacto directo es en la imagen de Adorni. Algunas encuestas registran niveles de rechazo cercanos al 70% y una fuerte caída en su aprobación desde diciembre.
Además, una amplia mayoría de los consultados considera que debería dar explicaciones sobre sus viajes y situación patrimonial, e incluso evalúa que debería dejar el cargo.
La diferencia con Milei es clara: mientras el jefe de Gabinete concentra el costo político del escándalo, el Presidente mantiene parte de su capital, aunque en descenso.
El bolsillo, en el centro
Los datos son consistentes: para la mayoría de los argentinos, el principal problema hoy son los bajos salarios, por encima de la corrupción, la inflación o la inseguridad.
Cuando se traslada la pregunta al plano personal, la preocupación económica es aún más contundente. Casi la mitad de los encuestados identifica los ingresos como su principal dificultad cotidiana.
En ese marco, los indicadores también muestran una caída en la confianza en el Gobierno y un aumento en la desaprobación de la gestión.
Un límite para el relato
El oficialismo enfrenta un escenario complejo: el relato anticasta, que fue central en la construcción política de Milei, empieza a tensionarse con episodios que lo contradicen. Pero ese desgaste simbólico solo adquiere peso cuando se combina con una economía que no mejora en la percepción social.
La conclusión que atraviesa todos los estudios es clara: si la situación económica no se recompone, los escándalos dejan de ser episodios aislados y pasan a convertirse en detonantes de un malestar más profundo.
En otras palabras, no es Adorni el problema principal. Es el contexto que lo vuelve relevante.
Las consultoras y analistas relevados son:
- Aresco (Federico Aurelio)
- Hugo Haime & Asociados (Hugo Haime)
- Opinaia (Juan Mayol)
- Zuban Córdoba y Asociados
- CB Consultora Opinión Pública (Cristian Buttié)
- Poliarquía Consultores (Alejandro Catterberg y Eduardo Fidanza)
- Trespuntozero (Shila Vilker)
- La Sastrería (Raúl Timerman)
- AtlasIntel (en conjunto con Bloomberg)
- Casa Tres (Mora Jozami)
- Management & Fit (Mariel Fornoni)







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