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“Esta polarización que atraviesa España, se parece mucho a la que vivimos en Argentina”

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En medio de intensas negociaciones, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), encabezado por Pedro Sánchez, ha alcanzado un controvertido acuerdo con el partido independentista catalán Junts per Catalunya. Este pacto se revela crucial para Sánchez, ya que busca obtener los apoyos necesarios en el Parlamento que le permitan ser investido nuevamente como presidente del gobierno de España. Aunque las elecciones de julio pasado no dieron a ningún candidato la mayoría necesaria, este acuerdo podría desencadenar la formación del Ejecutivo en el marco del sistema parlamentario español, a diferencia de la elección directa de presidentes común en América Latina. El ambiente político y social en España se encuentra tenso en medio de estas negociaciones.

El abogado y periodista salteño, residente en España, Luis Caro Figueroa, nos ayuda a comprender lo que sucede en ese país:  “Se anunció aquí en España el acuerdo entre el Partido Socialista Obrero Español y esta formación independentista de derechas minoritarias,  que está liderada por un prófugo de la justicia, que es el señor Carlos Puigdemont. Ese pacto teóricamente, va a hacer posible la investidura, es decir, la formación de un nuevo gobierno encabezado por el actual presidente en funciones, el señor Pedro Sánchez. Esto en realidad no sería novedad porque se venía anunciando de hace tiempo, sino porque el hecho es que el acuerdo contempla la sanción de una Ley de Amnistía, que borre los delitos cometidos desde 2012 en adelante por quienes en Cataluña atentaron contra el orden constitucional, sancionando las llamadas Leyes de Desconexión, declarando unilateralmente la independencia, y celebrando un referéndum el 1 de octubre que no está contemplado ni en la Constitución ni en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, y que el Estado Central lo prohibió expresamente. Yo llevo 34 años viviendo en este país y la situación política de hoy en España es para mí inédita, nunca lo he visto. Ahora, lo llamativo en cualquier caso, es que este ciclo democrático inaugurado en 1978 con la adopción de la Constitución Española, que hasta aquí ha durado 45 años bastante luminosos, es el período de libertad y prosperidad que ha conocido este país el más largo de casi toda su historia y ahora parece que está llegando a su fin. Y esto es lo que preocupa a mucha gente, instalados desde hace algún tiempo en un escenario de polarización extrema”.

Y señaló el periodista: “Esto no le va a llamar la atención a los argentinos, porque es bastante parecido al que domina la política argentina aproximadamente desde 2007, diría yo. Pero es que, además, han comenzado a producirse aquí, y yo espero que no escalen hechos de violencia que se deben condenar sin miramientos. No importa qué partido esté detrás de estos hechos. Lo primero para mí, es la responsabilidad de los partidos y de sus dirigentes a la hora de contener la violencia y, lógicamente, de condenarla, que es lo que estoy haciendo yo ahora. Lo que sucede es que, lo que estoy viendo es que el diálogo está roto y lo que puede ocurrir es que la convivencia en este país, que ha propiciado la constitución de 1978, se deteriore mucho más de lo que ya está”.

Seńaló también: “Ayer escuché a la presidenta de la Comunidad de Madrid, a la señora Díaz Ayuso, que es el azote del gobierno de coalición del presidente Sánchez. Que es, además, una ferviente antiperonista. Esta señora, dijo que Sánchez está convirtiendo a España en una dictadura. Lo dijo así con esas palabras tan dramáticas. Por supuesto, las reacciones en contra no se han hecho esperar. Yo, aunque no estoy de acuerdo con lo que ha dicho Ayuso, pienso que así como la categoría conceptual de Democracia ha ido perdiendo precisión a lo largo de los últimos 30 años, fíjese nomás en Salta, donde el exgobernador Urtubey (Juan Manuel) hoy se llama a sí mismo demócrata, lo cual es de un sarcasmo absoluto. Bueno, el concepto de Democracia ha ido perdiendo precisión, pero también ha perdido precisión y contornos nítidos la categoría conceptual de dictadura. Es decir, ahora los dictadores ya no son militares de bigote, con anteojos oscuros sentados con los brazos cruzados, como Pinochet, sino que son unos señores con una apariencia muy democrática, con un discurso a veces muy liberal, que buscan liquidarla. Pedro Sánchez no es uno de ellos, creo yo, pero lo que está haciendo el partido que él dirige, y lo que está haciendo para poder ser investido nuevamente presidente del gobierno, puede abrir el camino para que una Democracia que hasta aquí ha sido ejemplar degenere en un sistema mucho menos democrático, y eso es lo preocupante”.

Reflexionó también: “Tendríamos que recordar, y yo se los recuerdo a los salteños, que el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), no ganó las elecciones del 23 de julio, las últimas a las que fuimos aquí. Que salió derrotado, que ganó, y por amplio margen, el Partido Popular. Que aumentó en escaños, aumentó en votos, ganó en autonomía. Pero aquí, en España, la elección del gobierno no se produce por el voto popular como en la Argentina, sino que es una elección indirecta, porque a la investidura la votan los 375 diputados que salieron electos el 23 de julio. Entonces, esos 375 diputados, digamos, en su seno, hay una mayoría del Partido Popular, pero una mayoría insuficiente para formar gobierno. Otro tanto le sucede al PSOE, que ha perdido muchos diputados en relación con la anterior legislatura. Pero, ¿qué ocurre? La aritmética del sistema parlamentario permite formar gobierno al partido que consiga más apoyos en el Congreso de los Diputados, y esto es lo que ha intentado, al parecer, con éxito ahora, el PSOE. Pero hay que preguntarse, ¿en qué partidos ha debido apoyarse el PSOE? Se ha apoyado en partidos que están en los extremos del espectro político e ideológico en España. En partidos de ultraizquierda, como Unidas Podemos y SUMAR, en partidos nacionalistas moderados, como el Partido Nacionalista Vasco, en partidos independentistas, es decir, que son nacionalistas pero no moderados, tanto de izquierda como de derecha, como Esquerra Republicana de Cataluña y Junts, y en partidos como EH Bildu en el País Vasco, que son la continuación,  la prolongación de la banda terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna – País Vasco y Libertad). Entonces, estos son los apoyos con los que cuenta hoy el presidente Pedro Sánchez para ser investido nuevamente al frente del gobierno. Y casi lo mismo se podría decir del Partido Popular, cuyo candidato, Alberto Núñez Feijó, se presentó en el mes de septiembre a una investidura fallida con el apoyo del partido ultraderechista VOX, con el que gobierna el PP en comunidades autónomas como Castilla y León, la Comunidad Valenciana y Extremadura. O sea, que tampoco el Partido Popular se puede andar quejando mucho de que ganó la elección si no gobierna, porque ha sucedido, por ejemplo, que en Extremadura ganó el Partido Socialista y está gobernando el PP con VOX”.

“Pero bueno, el escenario de polarización que nosotros vemos ahora, y que estamos sufriendo,  se contrapone con el resultado de las elecciones del 23 de julio, en el que dos de cada tres españoles, han votado por la centralidad, representada por el Partido Popular y por el PSOE, y se han alejado voluntariamente de los extremos. Pero hoy son los extremos del espectro los que están tirando del espacio de centralidad para incrementar la tensión política, para profundizar la polarización política en el ámbito público aquí en España. Cuando digo que esta polarización se parece mucho a la que vivimos en Argentina, estoy diciendo algo muy cierto pero también algo muy preocupante porque tanto en la Argentina como en España ahora, todo lo que hace el otro es tachado de ilegítimo. Es cierto, unos se creen dueños de España y los otros se creen dueños de la Democracia, no se ponen de acuerdo todos creen que tienen el 100% de razón y esto en política no es posible. Jamás el antagonista, el antagonista hoy no es un demócrata sino que es un enemigo de la democracia. Es cierto hoy se escucha por ejemplo si gana Milei va a hacer retroceder derechos. Lo mismo se dice aquí, pero los derechos de verdad, los derechos fundamentales, los derechos humanos no retroceden jamás. No siempre van para adelante es cierto,  también hay aquí una confrontación entre un sector que convoca a formar un gobierno progresista, y yo no sé qué tan progresista puede ser un gobierno sostenido con los votos del señor Puigdemont el presidente destituido, de la generalidad de Cataluña que huyó del país, que se refugió en Bélgica, que habla pestes del Estado español, de la Justicia española, de la Corona española, del gobierno español y que representa una minoría bastante minúscula de catalanes de derechas según los resultados de la última elección general”– relató el periodista y abogado.

Y señalo Caro Figueroa: “Hoy en España son los partidos pequeños y los partidos marginales, los que están en el centro del escenario y están sacando provecho de una polarización que ellos mismos se encargan de cultivar y de estimular para que los españoles no vivan, no vivamos en paz. Y este espacio de centralidad de moderación es vital para sostener la Democracia para dialogar para hacer las reformas que el país necesita y para poder gobernarlo. Entonces, si hoy el gobierno el gobierno actual en funciones y al parecer también en un futuro gobierno, va a contar con el apoyo de unos izquierdistas digamos que son versiones rejuvenecidas del antiguo partido comunista español, unos izquierdistas que llevan un siglo por lo menos considerando a los social demócratas del peso como social traidores, es decir se han asociado acusadores con acusados”.

Respecto al indulto acordado señaló: “Una cosa es perdonarlo que se ha hecho, eso se hizo con el indulto. Y otra cosa es pedir perdón a los que han cometido delitos como pretende el señor Puigdemont que haga el gobierno español. Eso es lo que lo que están haciendo ahora, obligando a España a pedir perdón. No sólo se van a borrar los delitos sino que le tenemos que pedir perdón a Puigdemont a Esquerra y también  esto es muy grave, tolerar que en una declaración pública el gobierno de España acepte que los Tribunales de Justicia españoles han actuado políticamente contra los políticos catalán y que muchos jueces han prevaricado. Esto es muy grave y ha puesto en alerta a todo el poder judicial incluidos los fiscales de este país que se han pronunciado unánimemente en contra de la amnistía esto no ha pasado nunca. Asociaciones de jueces exactamente que tienen digamos posturas ideológicas bastante marcadas estén todas en contra de la amnistía. Estos jueces han dicho que el pacto entre el gobierno del peso de los independentistas rompe con la división de poderes es decir que rompe con la democracia”.

 

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