Los bloques dialoguistas y fuerzas provinciales aliadas reclaman que se trate el proyecto el próximo miércoles; el oficialismo resiste por motivos políticos y electorales.
Mientras el Gobierno evalúa el costo político de aprobar la ley de ficha limpia, la presión en el Senado por parte de la oposición dialoguista y las fuerzas provinciales aliadas crece día a día. Reclaman que esta semana se trate el proyecto que impide postularse a cargos electivos a personas condenadas en segunda instancia por delitos de corrupción. La sesión ya está convocada para este miércoles 7 de mayo.
La iniciativa, que fue aprobada por Diputados en febrero durante el período de sesiones extraordinarias, fue postergada en dos ocasiones en la Cámara alta por la resistencia del oficialismo. Sin embargo, hace dos semanas una mayoría de jefes de bloque logró imponer un compromiso para avanzar con su debate esta semana.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, declaró este fin de semana que están los votos para aprobarla. “Ya no quedan dudas”, afirmó.
A pesar de esa afirmación, el jefe del bloque oficialista, Ezequiel Atauche (La Libertad Avanza – Jujuy), sigue alineado con la estrategia definida por el asesor presidencial Santiago Caputo. Atauche fue quien pidió la última postergación del debate, argumentando que no debía mezclarse con un homenaje al Papa Francisco, postura que también respaldó el kirchnerismo.
El proyecto tendría el respaldo de al menos 38 senadores, uno más que los 37 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta requerida por la Constitución para aprobar reformas electorales. Hasta ahora, el kirchnerismo es el único bloque que expresó públicamente su rechazo, con sus 34 legisladores denunciando que la ley busca “proscribir” a Cristina Kirchner.
En las últimas semanas, crecieron los reclamos públicos para tratar la iniciativa. Aunque en Casa Rosada nunca vieron con buenos ojos la ley —ya que impediría competir a Cristina Kirchner, la enemiga política que eligió el Gobierno para polarizar en las legislativas de octubre—, la proximidad de las elecciones porteñas del 18 de mayo agregó otro factor de tensión. La ficha limpia es una bandera de campaña de la macrista Silvia Lospennato, quien compite por el voto de centroderecha con el oficialista Manuel Adorni.
Desde Mendoza, la senadora radical Mariana Juri expresó: “Venimos trabajando hace mucho tiempo para que Argentina pueda contar con esta herramienta. Es fundamental que construyamos mayor confianza con los ciudadanos y que, por supuesto, ningún corrupto pueda representar a los argentinos”. Juri recordó que en su provincia ya rige una norma similar desde 2020.
También se pronunció la cordobesa Alejandra Vigo, del interbloque Las Provincias Unidas. “Ficha limpia debe ser ley el 7 de mayo”, exigió, y advirtió que cualquier intento de modificar el dictamen implicaría demorar la aprobación. “Si se agregan cambios, vuelve a Diputados y eso evidenciaría un acuerdo entre el kirchnerismo y el Gobierno Nacional”, denunció.
El senador radical Martín Lousteau también aportó al clima de sospechas: “Hay sensación de que negociaron ficha limpia por la comisión investigadora del caso $Libra en Diputados; bajarle el tono a esa comisión a cambio de demorar o frenar ficha limpia”. Y agregó: “Veremos si el 7 hay sesión y cómo avanza la comisión investigadora”. Lousteau, señalado por el oficialismo como uno de los posibles impulsores de cambios al proyecto, desmintió esa versión y respaldó el texto aprobado en Diputados.
En la misma línea se expresó el misionero Carlos Arce (Frente Renovador de la Concordia), quien descartó demoras: “Es un proyecto muy importante que tiene que ser ley, no podemos demorarlo más”. La fuerza que integra gobierna Misiones y tiene dos votos en el Senado.
Por su parte, los senadores santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia, de Por Santa Cruz, también ratificaron su respaldo, luego de haber sido acusados desde el oficialismo de obstaculizar la votación en la primera postergación. Hace tres semanas dejaron en claro que votarían la ley sin cambios, quitando así otro argumento para frenar el tratamiento.
Salvo sorpresas de último momento, la ley de ficha limpia podría ser sancionada esta semana, en una votación que expondrá tanto las divisiones internas del oficialismo como las alianzas estratégicas que empiezan a marcar el tablero político rumbo a octubre.







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