La postal navideña de este año dejó una señal clara en las jugueterías: menos bolsas, tickets más medidos y familias que eligieron con lupa. Según la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, las ventas retrocedieron 6,9% interanual en unidades, confirmando que el ajuste también llegó al mundo del juego. Aun así, diciembre dio una sorpresa moderada: vendió mejor de lo que se temía semanas atrás.
“El resultado fue negativo, pero mejor al esperado”, resumió el presidente de la entidad, Matías Furió, al comparar el cierre de año con un noviembre particularmente flojo. Hubo movimiento en los días previos a Nochebuena, aunque no alcanzó para revertir el golpe que dejó un Día del Niño débil y varios meses de consumo retraído.
El dato no menor está en cómo se compró. El mercado se ordenó alrededor de precios bajos y medios, con tickets promedio que marcaron diferencias claras: unos $19.000 en jugueterías de barrio, $10.000 en supermercados y cerca de $45.000 en cadenas especializadas. No hubo aumentos de precios durante el año, pero sí un consumidor más selectivo, que priorizó utilidad, durabilidad y valor real.
En ese escenario, el juguete nacional fue el gran protagonista. Con precios previsibles y una relación precio–calidad alineada al bolsillo actual, mostró una performance sólida. El reverso fue la oferta importada: sobrestock, valores distorsionados y poca coherencia comercial terminaron generando desconfianza y baja rotación.
Las elecciones de las familias también hablaron. Funcionaron bien los juguetes de primera infancia, los juegos de mesa familiares, los productos de aire libre y verano, las manualidades sin pantallas y los clásicos que nunca se caen del mapa: muñecas, bebotes y peluches interactivos. El segmento premium —LEGO, Barbie, Playmobil, grandes licencias— mantuvo vidriera, pero se movió poco.
Con la Navidad ya atrás, el sector ahora mira a Reyes Magos como una oportunidad para amortiguar la caída. La expectativa está puesta en sostener precios, reforzar la presencia del producto nacional y, sobre todo, insistir con un mensaje clave: comprar juguetes seguros. En ese punto, la Cámara destacó las multas aplicadas a importadores que incumplieron normas de seguridad, por más de $100 millones, y anunció controles continuos desde su Observatorio.
El cierre de año deja una lectura menos ingenua y más realista: se compró menos, se eligió más y se cuidó el peso. Reyes dirá si alcanza para levantar cabeza o si el juego, por ahora, seguirá siendo austero.







Comments