El dato es contundente y funciona como síntesis de época: 11.250.000 páginas tramitadas en un solo año. Ese es el volumen de papel que hoy mueve la Administración Pública provincial y que el Gobierno busca reducir de manera drástica con la puesta en marcha del Ecosistema Digital de Documentos Inteligentes (EDDI), la nueva plataforma presentada por el gobernador Gustavo Sáenz para digitalizar expedientes, actuaciones y procesos del Estado.
No se trata solo de una herramienta informática. Es una decisión política de fondo. Con EDDI, Salta se propone acelerar tiempos, bajar costos y modificar una cultura administrativa históricamente atada a la burocracia y al expediente físico que tarda días en recorrer pasillos. “Avanzamos hacia un Estado más ágil, eficiente, eficaz y ejecutivo”, sintetizó Sáenz, dejando en claro que la modernización ya no es un discurso aspiracional, sino una hoja de ruta.
El impacto proyectado es doble. Por un lado, económico: solo en impresión y resmas de papel, el ahorro estimado ronda los 198 millones de pesos. Por otro, operativo: un expediente que hoy demora en promedio cinco días en pasar de una oficina a otra podrá resolverse en tiempos sensiblemente menores. Menos papel, menos traslados, menos espera. Más respuesta.
El sistema no se implementará de manera abrupta. Desde abril comenzarán a utilizarse las notas digitales y entre abril y julio circularán los primeros expedientes electrónicos. El proceso estará acompañado por instancias de capacitación y certificación para agentes públicos, además de la entrega de firma digital para quienes deban intervenir en los trámites. La apuesta es clara: tecnología con formación, no tecnología impuesta.
Pero hay un dato que anticipa el próximo salto. El Gobierno ya prueba la incorporación de un agente de Inteligencia Artificial dentro de la plataforma, pensado para acelerar aún más los tiempos de respuesta y optimizar la gestión documental. No es ciencia ficción ni promesa a largo plazo: es una etapa prevista dentro del desarrollo del sistema.
Sáenz también vinculó la iniciativa con el equilibrio fiscal y la reducción de costos del Estado. En ese esquema, la digitalización deja de ser solo una mejora administrativa y pasa a ser una herramienta concreta de gestión eficiente. “Somos servidores públicos y trabajamos para los salteños”, remarcó el mandatario, marcando el sentido final del cambio.
EDDI no elimina de un plumazo la burocracia, pero la enfrenta con datos, plazos y tecnología. En tiempos donde la demanda ciudadana es velocidad y transparencia, la modernización deja de ser un lujo para convertirse en obligación. Y esta vez, el cambio empieza por algo tan simple —y tan caro— como el papel.







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