El gobernador Gustavo Sáenz inauguró este sábado el período ordinario de sesiones de la Asamblea Legislativa de Salta con un discurso extenso, ordenado y de fuerte impronta política, en el que combinó balance de gestión, defensa del federalismo y una hoja de ruta clara para 2026. Sin estridencias ni promesas grandilocuentes, el mandatario eligió pararse sobre un concepto central: gobernar es hacerse cargo, incluso —y sobre todo— en contextos adversos.
Desde el inicio, Sáenz dejó en claro que su informe no sería un mero repaso administrativo. “Vengo a cumplir el mandato constitucional de hacer un balance de lo que hicimos y de lo que vamos a hacer”, dijo ante legisladores, autoridades y representantes de distintos sectores. Pero rápidamente amplió el foco: el contexto nacional, la caída de recursos y la creciente transferencia de responsabilidades a las provincias fueron el telón de fondo de todo el mensaje.
Federalismo en tensión y recursos que no llegan
Uno de los pasajes más contundentes fue el reclamo por la pérdida de recursos nacionales. Sáenz cuantificó el impacto: solo en un año, Salta perdió más de 436 mil millones de pesos en coparticipación, en un esquema que definió como un “federalismo al revés”. El mensaje fue político, pero también técnico: sin provincias fuertes, no hay país viable.
En ese marco, el gobernador remarcó que su relación con la Nación se rige por una lógica institucional y no partidaria. “Siempre trabajé de manera respetuosa con el Gobierno nacional, sea cual sea su pertenencia política”, afirmó, aunque marcó un límite innegociable: los intereses de Salta y su gente.
Equilibrio fiscal y previsibilidad
En un escenario de ajuste generalizado, Sáenz destacó que la Provincia alcanzó su sexto año consecutivo de equilibrio fiscal, reduciendo la deuda pública de 640 millones de dólares en 2019 a aproximadamente 346 millones al cierre de 2025. También subrayó la eliminación y reducción de impuestos distorsivos, junto con un nuevo esquema de alivio para el impuesto inmobiliario rural.
El Presupuesto 2026 prevé una inversión de 4,2 billones de pesos, con más del 85% destinado a salud, educación y seguridad. “Salta es hoy una provincia previsible y creíble”, sostuvo, al remarcar la presentación en tiempo y forma de las Cuentas Generales del Ejercicio, una práctica que —según enfatizó— no era habitual en el pasado.
Obra pública: sostener cuando otros se retiraron
La obra pública ocupó un lugar central en el discurso. Sáenz recordó que, aun cuando la Nación paralizó proyectos ya comprometidos, Salta no detuvo la ejecución con fondos provinciales, ni siquiera durante la pandemia. Desde 2019 se contabilizan 2.763 obras, distribuidas con criterio federal en todo el territorio.
Para 2026, la Provincia destinará cerca de 300 mil millones de pesos a infraestructura estratégica. Vivienda, rutas, agua y saneamiento fueron ejes recurrentes. Se prevé la entrega de unas 1.600 viviendas este año y la continuidad de un proceso que ya permitió otorgar más de 6.500 escrituras en casi seis años.
En materia vial, el gobernador afirmó que Salta es hoy la provincia con mayor cantidad de obras viales nacionales en ejecución, con 11 proyectos ratificados y con presupuesto para 2026. Mencionó, entre otras, la Autopista del Valle de Lerma, la Ruta 51 como eje del Corredor Bioceánico y los reclamos persistentes por la Ruta 40 y la Ruta 86, cuyos deterioros volvió a atribuir a años de desinversión.
Salud bajo presión, con respuesta estatal
El gobernador contextualizó la política sanitaria en un dato clave: durante 2025, el 60% de la población salteña se atendió en el sistema público, incluyendo personas que debieron abandonar sus obras sociales. Frente a ese escenario, detalló inversiones en infraestructura hospitalaria, tecnología, ambulancias y cobertura de medicamentos de alto costo, aun cuando la provisión nacional fue discontinua.
Entre los hitos, mencionó la digitalización de la Historia Clínica Electrónica, la puesta en marcha del Hospital Público Digital SAFESA y la expansión de servicios especializados en el interior. También destacó indicadores sanitarios sensibles: no se registraron muertes por desnutrición infantil y la mortalidad infantil descendió un 6,6% interanual.
Seguridad, justicia y Estado presente
En seguridad, Sáenz habló de resultados concretos: 120 bandas delictivas desarticuladas, más de 1.500 detenidos y una fuerte ofensiva contra el microtráfico, con cifras récord de incautaciones. Reivindicó la articulación con fuerzas federales a través del Plan Güemes y el Operativo Roca, y volvió a insistir en la necesidad de radarizar la frontera y avanzar con una Ley de Derribo.
En el plano institucional, anunció avances históricos como la implementación del Juicio por Jurados y la reforma del Código Procesal Penal, además de una futura actualización del Código Procesal Civil.
Educación, producción y desarrollo
El mensaje incluyó un extenso capítulo educativo, con énfasis en la alfabetización temprana, la prevención del abandono escolar y el fortalecimiento de la educación técnica. En producción, destacó el posicionamiento de Salta como polo minero, con inversiones aprobadas por más de 5.000 millones de dólares y proyecciones que superan los 12 mil millones.
Turismo, cultura, políticas sociales y modernización del Estado completaron un discurso que buscó mostrar continuidad, pero también adaptación a un contexto nacional restrictivo.
Un cierre con identidad política
Lejos de un tono triunfalista, Sáenz cerró con una apelación al diálogo y una advertencia: sin consensos reales y sin humildad, las soluciones son apenas parches. Citó a Güemes, habló de soberbia como enfermedad social y dejó un mensaje que atravesó todo el informe: los hechos pesan más que las palabras.
Así, la 128° Asamblea Legislativa no solo marcó el inicio formal del año parlamentario, sino también la reafirmación de un estilo de gestión que el gobernador buscó sintetizar en una idea simple y persistente: en tiempos difíciles, gobernar es decidir, sostener y hacerse cargo.







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