Sáenz marcó un límite a Nación: “Me pongo firme cuando perjudican a los salteños”
El Gobernador aseguró que acompañará las medidas nacionales necesarias para ordenar la macroeconomía, pero advirtió que no aceptará decisiones que afecten a la producción provincial. Ante industriales, reclamó rutas, trenes e infraestructura para que Salta pueda aprovechar el crecimiento de la minería, el agro y la energía.
El gobernador Gustavo Sáenz volvió a marcar la posición que busca sostener frente al Gobierno nacional: acompañamiento en las medidas que considera necesarias para estabilizar la economía, pero confrontación cuando entiende que están en juego los intereses productivos de Salta.
Lo hizo durante la inauguración de la nueva Casa de la Industria, en el 45° aniversario de la Unión Industrial de Salta, ante empresarios locales y junto al presidente de la UIA, Martín Rappallini, y el titular de la entidad provincial, Eduardo Gómez Naar.
“Me pongo firme cuando se pretende perjudicar los intereses de los salteños desde un escritorio en Buenos Aires”, afirmó Sáenz.
El Gobernador sostuvo que acompañará al Gobierno nacional “en lo que sea necesario para mejorar la macroeconomía”, pero inmediatamente puso el límite en las economías regionales y mencionó específicamente a los productores tabacaleros y bananeros.
“Estuve y voy a estar presente defendiendo a nuestras economías regionales, a los productores tabacaleros, a los productores de banana y a cada salteño que produce y pelea por esta provincia”, señaló.
“Que lo que da nuestro suelo no salga crudo”
El discurso tuvo otro eje que atraviesa buena parte de la discusión sobre el crecimiento minero de Salta: cuánto de la riqueza que se extrae queda efectivamente en la provincia.
“Lo que da nuestro suelo no sale crudo en un camión para que otros le saquen el jugo en otra provincia, sino que pasa por manos salteñas”, planteó Sáenz.
Para el mandatario, el desafío no pasa solamente por aumentar la producción minera, agropecuaria o energética, sino por desarrollar alrededor de esas actividades una estructura industrial y de proveedores locales.
“Salta dejó de ser solo una provincia con minerales para convertirse en una provincia minera. Pero la minería no cambia la realidad sola; necesita de la metalmecánica, la tecnología y la logística que brindan nuestras PYMES”, sostuvo.
En ese punto introdujo una definición sobre la licencia social de la minería: “Esa es la verdadera licencia social: cuando la gente ve que la riqueza se traduce en obras, empleo y oportunidades reales”.
Puna, Güemes y una salida al Pacífico
Sáenz describió además el esquema productivo que proyecta para los próximos años a partir de tres sectores: campo, minería y energía.
En ese mapa ubicó a la Puna como centro productivo y a General Güemes como nodo industrial y logístico para procesar y movilizar las cargas.
“Tenemos tres motores gigantescos empujando al mismo tiempo: el campo que produce, la minería que explota y la energía que potencia”, afirmó.
La intención, explicó, es conectar esa producción con el Corredor Bioceánico y los puertos del Pacífico, reduciendo la dependencia logística de Buenos Aires.
“Desde ahí conectamos directo con el Corredor Bioceánico para llegar a los mercados del Pacífico y del mundo entero, sin pedirle permiso al puerto de Buenos Aires”, lanzó.
Pero para que ese esquema funcione, Sáenz reconoció que todavía falta infraestructura y volvió a reclamar inversiones nacionales.
“El nodo logístico de Güemes, los parques industriales, los caminos y la energía en la Puna no son discursos para la tribuna”, sostuvo, antes de enumerar lo que Salta reclama a Nación: rutas, trenes operativos y fondos para infraestructura en el Norte Grande.
La UIA advierte que la reactivación todavía no llegó
El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, introdujo durante el encuentro otra mirada sobre la coyuntura.
Si bien destacó las oportunidades que ofrecen el litio, la minería, la agroindustria y la industria tradicional, reconoció que la reactivación todavía no se siente plenamente en el sector industrial.
Según Rappallini, la industria atraviesa un período de transición y acomodamiento de variables. Entre las condiciones que necesita el Norte mencionó el acceso al gas de Vaca Muerta, energía a precios competitivos y obras que permitan transportar la producción hacia los puertos.
También destacó la relación entre el Gobierno salteño y las entidades empresariales y pronosticó que Salta puede convertirse en una de las provincias de mayor crecimiento del país.
Por su parte, Gómez Naar puso sobre la mesa los obstáculos que todavía enfrentan las empresas: falta de crédito de largo plazo, presión impositiva e infraestructura insuficiente.
“No pedimos privilegios, pedimos igualdad de condiciones”, resumió el presidente de la Unión Industrial de Salta.
Una nueva Casa de la Industria
La jornada también marcó los 45 años de la Unión Industrial de Salta y la inauguración de su nueva sede, concebida como un espacio para reunir a empresas, discutir políticas sectoriales y desarrollar capacitaciones.
En ese escenario, Sáenz buscó dejar una señal explícita hacia el empresariado provincial: “Acá tienen un gobierno que es su aliado”.
Pero la discusión que atravesó los discursos fue más amplia que la inauguración de un edificio. Con minería, energía y agroindustria en expansión, el desafío que plantearon tanto el Gobierno como los industriales es conseguir que ese crecimiento genere transformación productiva, proveedores y empleo dentro de Salta, y no quede limitado a la extracción y salida de materias primas.
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