Lula celebra petróleo cerca del Amazonas y abre una polémica ambiental
Petrobras detectó hidrocarburos a unos 180 kilómetros de la costa de Amapá, dentro del Margen Ecuatorial. El presidente brasileño habló de “soberanía nacional” y calificó al crudo de “bendito”, mientras organizaciones indígenas y ambientalistas cuestionan los riesgos de avanzar sobre una nueva frontera petrolera.
Brasil encontró petróleo en una de las zonas más sensibles de su geografía y Luiz Inácio Lula da Silva decidió convertir el hallazgo en una bandera política y económica. El presidente defendió la exploración frente a la desembocadura del Amazonas como una cuestión de soberanía y aseguró que puede convertirse en un “pasaporte hacia el futuro” del país.
El descubrimiento fue informado por Petrobras, que detectó hidrocarburos durante una perforación exploratoria realizada a unos 180 kilómetros de la costa del estado de Amapá.
El pozo se encuentra dentro del denominado Margen Ecuatorial, una franja de aproximadamente 2.200 kilómetros que se extiende desde Amapá hasta Rio Grande do Norte y que Brasil considera una de sus grandes posibilidades para ampliar la producción petrolera.
Un potencial de 10.000 millones de barriles
Las estimaciones preliminares mencionadas para el conjunto del Margen Ecuatorial hablan de un potencial de hasta 10.000 millones de barriles de petróleo, que podrían representar unos US$720.000 millones.
Eso no significa, sin embargo, que el nuevo pozo contenga semejante cantidad. Petrobras todavía no determinó el volumen de petróleo existente ni si su explotación será comercialmente viable y tiene previsto avanzar con nuevas exploraciones.
La presidenta de la petrolera estatal, Magda Chambriard, afirmó que los estudios muestran un “potencial significativo” y anticipó que continuarán las perforaciones.
Incluso ante un resultado favorable, la llegada de ese petróleo al mercado no sería inmediata. Los estudios para determinar reservas, costos y viabilidad podrían llevar años.
Lula levantó una botella con petróleo
El presidente visitó una embarcación de Petrobras y eligió una imagen cargada de simbolismo: vestido con el tradicional uniforme naranja de los trabajadores petroleros, levantó una pequeña botella con crudo y lo calificó de “bendito”.
“Lo que está en juego son los intereses del país y de nuestra empresa petrolera”, sostuvo Lula.
Luego fue todavía más enfático: “Esto significa soberanía nacional. Un país que tiene un petróleo de esta calidad no va a permitir que nadie meta el dedo aquí”.
La escena recordó deliberadamente otra imagen de Lula, en 2008, cuando apareció con las manos manchadas de petróleo después del descubrimiento de importantes reservas frente al sudeste brasileño.
Pero el contexto político y ambiental ahora es diferente.
La contradicción con la transición energética
La apuesta petrolera abrió cuestionamientos porque Brasil viene defendiendo internacionalmente la reducción progresiva de la dependencia de los combustibles fósiles y colocó la transición energética entre los ejes de su política ambiental.
Ahora, al mismo tiempo que sostiene ese discurso, busca avanzar sobre una nueva frontera de producción petrolera.
Organizaciones ambientalistas e indígenas cuestionaron el proyecto y presentaron acciones contra el Gobierno y Petrobras. Entre sus objeciones señalan los riesgos de posibles derrames, el impacto climático y la falta de consultas suficientes a las comunidades tradicionales.
El Ministerio Público Federal también solicitó información sobre los riesgos ambientales vinculados con las exploraciones.
Petrobras, por su parte, defiende las condiciones de seguridad de sus operaciones y sostiene que sus perforaciones no han provocado derrames.
Petróleo en plena campaña electoral
El descubrimiento también tiene una dimensión política. Lula buscará en octubre un cuarto mandato presidencial y su visita a Amapá ocurrió inmediatamente después del comienzo de su campaña.
El mandatario enfrenta al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una elección prevista para el 4 de octubre.
La defensa del petróleo como fuente de riqueza, empleo y soberanía aparece así también como un mensaje hacia el norte brasileño.
El debate que abre el descubrimiento excede, sin embargo, la campaña: Brasil deberá decidir hasta dónde está dispuesto a ampliar su frontera petrolera mientras intenta sostener simultáneamente su liderazgo internacional en materia ambiental y transición energética.
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