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Milani vuelve a quedar bajo la lupa por la desaparición de Ledo

La Corte Suprema anuló la absolución del exjefe del Ejército y ordenó que Casación vuelva a analizar su actuación en el caso del conscripto desaparecido en Tucumán en 1976. Reabrió una discusión que lo acompaña desde antes de que Cristina Kirchner lo pusiera al frente del Ejército y que también dividió a referentes históricos de derechos humanos.

29 Sep 2026 - 17:47
Actualizado: 37 minutos hace
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Milani vuelve a quedar bajo la lupa por la desaparición de Ledo

Trece años después de que las denuncias sobre su actuación durante la dictadura se convirtieran en una controversia política alrededor de su llegada a la conducción del Ejército, César Milani vuelve a quedar bajo revisión judicial por la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo.

La Corte Suprema dejó este martes sin efecto la absolución del exjefe militar y ordenó que la Cámara Federal de Casación Penal dicte una nueva sentencia.

La decisión tiene un límite que es importante dejar claro:Derribst la sentencia que lo había absuelto y considerar que los argumentos utilizados para sostener aquella decisión deben ser revisados.

El caso vuelve así a un punto que parecía cerrado desde hacía años.

Milani había sido absuelto por el beneficio de la duda en 2019. Dos años después, la Cámara Federal de Casación confirmó esa decisión. Ahora será nuevamente Casación, pero con otra integración, la que deberá pronunciarse.

Un acta de deserción sobre un soldado que había desaparecido

El centro de la causa está en lo ocurrido la noche del 17 de junio de 1976.

Ledo era estudiante de Historia, militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y realizaba el servicio militar obligatorio en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141, con asiento en La Rioja.

Había sido trasladado en comisión a Tucumán.

Esa noche desapareció.

La Justicia investigó al entonces capitán Esteban Sanguinetti, superior de Milani, por la privación ilegítima de la libertad y el homicidio de Ledo. Sanguinetti terminó condenado a 14 años de prisión.

Milani tenía entonces 21 años y era subteniente. La acusación contra él es diferente: se lo señaló por encubrimiento y falsedad ideológica a partir del acta que presentó a Ledo como desertor.

Ese documento es una de las piezas centrales de una discusión judicial que lleva décadas: si Milani simplemente cumplió un trámite administrativo creyendo que el conscripto había desertado o si sabía que esa versión estaba encubriendo lo que realmente había ocurrido.

La Corte cuestionó cómo se llegó a la duda

Ese es precisamente el punto sobre el que ahora deberá volver Casación.

La mayoría de la Corte hizo suyos aspectos centrales del dictamen del procurador general interino Eduardo Casal, quien cuestionó que las instancias anteriores hubieran valorado suficientemente las circunstancias en las que Milani confeccionó aquella documentación.

La Procuración objetó particularmente la conclusión según la cual el joven subteniente no tenía razones para sospechar que Ledo no había desertado sino que había sido víctima de la represión ilegal.

Para la acusación, había elementos que exigían un análisis más profundo: el contexto en el que actuaba el Ejército en Tucumán, la información que existía sobre Ledo y las circunstancias relacionadas con sus pertenencias.

La Corte, por mayoría, consideró que esos cuestionamientos justificaban dejar sin efecto la absolución.

Rosenkrantz vio exactamente el problema contrario

La decisión no fue unánime. Carlos Rosenkrantz votó en disidencia y sostuvo que debía mantenerse la absolución.

Su razonamiento pone sobre la mesa la otra cara del expediente: que el crimen contra Ledo haya ocurrido dentro del aparato represivo no demuestra automáticamente la participación de cada militar que se encontraba en aquella estructura.

Para Rosenkrantz, debían ponderarse especialmente la edad y la baja jerarquía de Milani, que tenía 21 años, llevaba apenas dos meses en la unidad y no estaba acreditado que participara en tareas de inteligencia. Es decir, la discusión que vuelve a abrirse no es sobre la desaparición de Ledo, sino sobre algo mucho más específico: qué sabía Milani cuando firmó aquella documentación y si existen pruebas suficientes para atribuirle una conducta penalmente responsable.

Una controversia que ya existía cuando llegó a jefe del Ejército

Hay otro capítulo que hoy adquiere perspectiva. Cuando Cristina Fernández de Kirchner designó a Milani como jefe del Ejército en 2013, las denuncias sobre su actuación durante la dictadura ya eran públicas.

Y provocaron algo poco habitual dentro del universo de los organismos y referentes de derechos humanos: posiciones diferentes frente a su designación.

Estela de Carlotto sostuvo entonces que Abuelas de Plaza de Mayo no contaba con elementos suficientes para responsabilizarlo y pidió evitar un prejuzgamiento. “Si hay pruebas suficientes, esta persona inmediatamente tiene que ser separada de su cargo”, dijo en julio de 2013. Su planteo era que las denuncias debían ser investigadas judicialmente antes de adoptar una conclusión sobre Milani.

Incluso explicó que Abuelas había sido consultada anteriormente por sus ascensos y no se había opuesto porque no tenía antecedentes que permitieran vincularlo con la represión.

Adolfo Pérez Esquivel, en cambio, expresó públicamente su preocupación y reclamó que el Gobierno revisara la designación.

El Premio Nobel de la Paz pidió investigar su actuación en La Rioja y en el Operativo Independencia y calificó como una “luz roja de alerta” los antecedentes que entonces se discutían públicamente.

También existieron cuestionamientos de exdetenidos y otros organismos y sectores de derechos humanos, mientras el caso Ledo comenzaba a adquirir cada vez mayor peso.

No era, por lo tanto, una controversia que apareció después de la salida de Milani del poder militar: formó parte de la discusión pública desde su llegada a la máxima conducción del Ejército.

Trece años después, la Justicia todavía discute qué sabía

Milani finalmente fue llevado a juicio por el caso Ledo y resultó absuelto en diciembre de 2019. Casación confirmó esa decisión en 2021. Y el expediente permaneció alrededor de cuatro años y medio en la Corte antes de la resolución conocida este martes. Ahora vuelve a Casación.

La historia tiene una particularidad difícil de ignorar: las sospechas que generaron una fuerte discusión política y dividieron posiciones dentro del movimiento de derechos humanos cuando Milani llegó a conducir el Ejército en 2013 todavía no tienen una respuesta judicial definitiva.

La Corte tampoco la dio. Pero decidió que la absolución con la que Milani llegó hasta aquí no puede quedar firme en los términos en que fue dictada. Tendrá que ser revisada otra vez.

Y, medio siglo después de la desaparición de Alberto Agapito Ledo, la Justicia deberá volver sobre la pregunta que atraviesa todo el expediente: qué sabía el entonces subteniente César Milani cuando convirtió en una supuesta deserción la ausencia de un conscripto que nunca regresó.

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