El exministro de Maduro se declaró culpable de lavado y entregará US$195 millones
El exministro venezolano y hombre cercano a Nicolás Maduro cambió su declaración ante la Justicia de Estados Unidos. Admitió su participación en un esquema de lavado vinculado con contratos públicos y aceptó entregar US$195 millones. En 2023 había sido liberado por un indulto de Joe Biden.
Alex Saab, durante años uno de los hombres más cercanos al poder venezolano, se declaró culpable ante una corte federal de Miami de conspiración para lavar dinero y aceptó entregar US$195 millones como parte de un acuerdo con los fiscales estadounidenses.
El giro es importante porque Saab había rechazado durante años las acusaciones de Estados Unidos y su detención llegó a convertirse en una causa política para el gobierno venezolano.
Ahora admitió ante la Justicia estadounidense haber participado de un esquema que involucró sobornos, contratos públicos y movimientos de dinero a través de empresas y cuentas utilizadas para ocultar el origen de los fondos.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que Saab reconoció haber participado durante casi una década de una trama vinculada con el Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), el programa creado para distribuir alimentos y medicamentos en Venezuela.
Según la documentación judicial, el mecanismo incluía pagos ilegales a funcionarios para conseguir contratos públicos, utilización de empresas controladas por los involucrados, facturas y documentación falsa y sociedades fuera de Venezuela para mover el dinero.
La declaración de culpabilidad se produjo ante la jueza federal Kathleen Williams, en Miami.
Saab había declarado inicialmente que era inocente. Ahora cambió esa posición y enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión. La condena concreta deberá ser determinada por la Justicia.
De liberado por Biden a nuevamente acusado
La historia judicial de Saab tuvo un capítulo particular apenas tres años atrás.
Había sido detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos en 2021. Venezuela rechazó entonces el procedimiento y durante años sostuvo que Saab actuaba como diplomático y que su detención era ilegal.
En diciembre de 2023, el entonces presidente estadounidense Joe Biden le concedió clemencia y Saab fue liberado y enviado nuevamente a Venezuela en el marco de un acuerdo que incluyó la liberación de estadounidenses detenidos en ese país.
Poco después de regresar, se incorporó formalmente al gobierno venezolano y llegó a ocupar el Ministerio de Industrias y Producción Nacional.
Pero la historia judicial no había terminado.
Estados Unidos abrió una nueva investigación y este año volvió a llevarlo ante una corte de Miami. La nueva causa apuntó al manejo de contratos del CLAP y a operaciones financieras realizadas para mover y ocultar fondos.
Este martes, Saab terminó reconociendo su participación.
El acuerdo incluye la entrega de US$195 millones y, según Reuters, su cooperación con los fiscales estadounidenses en las investigaciones que continúan abiertas.
El caso adquiere una dimensión mayor por el lugar que Saab ocupó durante años dentro de la estructura de poder venezolana y por su cercanía con Nicolás Maduro.
La declaración de culpabilidad no cierra todavía el expediente. Falta que la Justicia determine la pena y también conocer hasta dónde llegará la cooperación que Saab acordó prestar a los investigadores estadounidenses.
Pero cambia algo central en una historia que durante años estuvo atravesada por acusaciones cruzadas entre Caracas y Washington: esta vez no se trata solamente de lo que Estados Unidos acusa a Saab de haber hecho. Saab se declaró culpable ante un tribunal federal.
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