Paganetti: “Si no podés pagar la tarjeta, frená la deuda”
El titular de Protectora Salta advirtió que refinanciar una deuda que ya se volvió impagable puede terminar agravando el problema. Recomendó negociar directamente con bancos y tarjetas y diferenció entre refinanciar y reestructurar.
¿Qué hace una persona que abre el resumen de la tarjeta y descubre que este mes ya no puede pagarlo? Daniel Paganetti, titular de Protectora Salta, planteó que el primer objetivo debe ser evitar que la deuda siga creciendo y buscar una negociación con la entidad.
“Si alguien se ve muy comprometido y no va a poder pagar, hay que frenar. Frenar que la deuda se siga incrementando”, explicó en diálogo con Interactiva Noticias.
Paganetti vinculó el aumento de la morosidad con las deudas de tarjetas de crédito y préstamos personales y cuestionó las condiciones financieras que terminan haciendo que una cuota se vuelva cada vez más difícil de afrontar.
Su planteo es que bancos, financieras y tarjetas deberían reestructurar las deudas en lugar de limitarse a refinanciarlas.
La diferencia, explicó, no es menor.
Refinanciar implica tomar el monto que ya se debe y volver a financiarlo, incorporando nuevos costos e intereses. Para Paganetti, cuando la deuda ya resulta difícil de pagar, ese mecanismo puede profundizar el problema.
“Financiar termina asfixiando más al consumidor. ¿Y qué va a pasar? Va a haber más mora”, sostuvo.
Reestructurar, en cambio, supone discutir el monto reclamado, revisar intereses y establecer una deuda que el consumidor realmente pueda afrontar.
Paganetti puso un ejemplo sencillo: si una entidad reclama 100, el consumidor puede discutir ese monto, proponer una reducción y recién después acordar cómo pagar el saldo.
“Yo te reclamo 100, te bajo a 60, te saco 40 y veamos de 60 cómo vamos a financiar el pago”, ejemplificó.
¿Qué hacer si ya no se puede pagar?
Paganetti recomendó que, cuando la situación se vuelve insostenible, el consumidor comunique la baja de la tarjeta para evitar seguir utilizándola y luego negocie la deuda existente con la entidad.
También insistió en que el cliente puede realizar su propia propuesta de pago y no necesariamente aceptar la primera alternativa de refinanciación que le ofrece el banco.
“Yo debo 100. Bueno, yo te ofrezco pagar 60 en seis cuotas o en doce cuotas. No puedo más”, ejemplificó.
Para el titular de Protectora, el crecimiento de la mora también debería obligar a las entidades financieras a revisar las condiciones que ofrecen.
“Los bancos con la alta mora se preocupan, pero son ellos los que tienen que hacer una fuerte autocrítica”, señaló.
Su recomendación final fue sencilla: cuando la deuda empieza a ser imposible de afrontar, no dejar que siga creciendo sin hacer nada.
“Frenar la pelota y tratar de hablar con el acreedor para ver cómo se puede pagar”, resumió.
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