“La reactivación acá en el norte no se ve”
El diputado Matías Monteagudo describió una economía fronteriza golpeada por la falta de trabajo genuino y la caída del comercio. Aseguró que buena parte del empleo depende del Estado, cuestionó el costo de la energía y sumó otro problema estructural: una Ruta 34 deteriorada por la que circula buena parte del transporte internacional.
En la frontera norte hay narcotráfico, contrabando e inseguridad. Pero cuando a Matías Monteagudo, diputado provincial por San Martín, le preguntaron cuál es hoy el problema que más preocupa a quienes viven allí, eligió otro: la falta de trabajo genuino.
Su diagnóstico describe una economía que todavía no encuentra la recuperación de la que se habla a nivel nacional.
“La reactivación acá en el norte no se ve”, afirmó.
Monteagudo puso como ejemplo a Salvador Mazza, una localidad cuya actividad está fuertemente atada al movimiento comercial con Bolivia. Ese circuito, aseguró, está lejos de atravesar uno de sus mejores momentos.
La situación cambiaria y económica a ambos lados de la frontera redujo el intercambio y eso se siente directamente en los comercios.
Según describió, durante la mañana todavía puede observarse movimiento vinculado al paso fronterizo y las compras. Después, la actividad cae considerablemente.
El problema es el trabajo
Monteagudo fue particularmente crítico con la estructura laboral del departamento San Martín.
Sostuvo que una parte importante de la población depende del empleo público y que el sector privado no está generando puestos suficientes para ofrecer una alternativa.
Para el diputado, esa falta de trabajo genuino termina atravesando buena parte de los otros problemas sociales de la región.
El comercio, que históricamente funcionó como uno de los motores de localidades como Salvador Mazza, tampoco está en condiciones de absorber esa demanda laboral.
A eso sumó la situación del sector hidrocarburífero, una actividad históricamente ligada a la economía del departamento y que Monteagudo describió actualmente “en estado de agonía”.
La combinación deja poco margen: menor actividad comercial, un sector petrolero debilitado y una economía con fuerte dependencia del Estado.
Energía cara donde se necesita producir
El costo de la energía aparece como otro obstáculo.
Monteagudo cuestionó las tarifas eléctricas que pagan los usuarios del norte provincial y sostuvo que están entre las más elevadas del país.
El problema excede la factura domiciliaria. La energía es también un costo directo para cualquier comercio o empresa que intente producir en la región, precisamente cuando Salta busca atraer inversiones vinculadas con minería, hidrocarburos y logística.
La discusión conecta con un reclamo que se repite desde distintos sectores salteños: sin infraestructura y servicios competitivos, la posibilidad de transformar las inversiones en actividad permanente encuentra límites antes de comenzar.
Una ruta internacional a fuerza de parches
A esa radiografía económica Monteagudo sumó la Ruta Nacional 34, principal corredor terrestre del norte salteño y vía habitual para camiones que cruzan las fronteras.
El diputado reclama que Nación avance con la concesión del tramo comprendido entre Urundel y Salvador Mazza y que se incorporen controles de peso para el transporte pesado.
Según describió, el deterioro es permanente y las reparaciones no resuelven el problema.
Los arreglos, aseguró, son parches que pueden durar apenas algunas semanas antes de que el tránsito pesado vuelva a deteriorarlos.
La situación tiene una contradicción evidente: Salta pretende aprovechar su posición como corredor internacional mientras una de las rutas fundamentales para ese intercambio sigue acumulando deterioro.
El Corredor Bioceánico avanza afuera
Monteagudo también puso la mirada sobre el Corredor Bioceánico y comparó lo que ocurre en Argentina con los avances realizados por países vecinos.
Mientras Paraguay y Brasil desarrollan infraestructura para consolidar la conexión entre el Atlántico y el Pacífico, sostuvo que del lado argentino todavía quedan obras pendientes.
Para el departamento San Martín, la discusión no es abstracta. Una mayor integración regional puede multiplicar el movimiento de cargas, pero también exigiría rutas capaces de soportarlo y servicios que permitan transformar ese tránsito en actividad económica local.
La frontera ya tiene circulación internacional. Lo que Monteagudo pone en duda es cuánto de ese movimiento consigue convertirse hoy en trabajo, inversión y actividad para quienes viven allí.
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