Argentinos, bajo la lupa del ICE en aeropuertos de EE.UU.
La nueva estrategia de control migratorio de Estados Unidos trasladó parte de los operativos a las terminales aéreas y ya alcanzó a ciudadanos argentinos que intentaban realizar vuelos internos. Los arrestos en aeropuertos crecieron con fuerza mientras el Gobierno de Donald Trump acelera las deportaciones.
Los aeropuertos de Estados Unidos se convirtieron en uno de los nuevos escenarios de la ofensiva migratoria impulsada por la administración de Donald Trump. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) intensificó allí sus operativos y, entre los casos recientes, aparecen ciudadanos argentinos detenidos cuando se disponían a realizar vuelos dentro del propio territorio estadounidense.
El cambio forma parte de una estrategia más amplia que llevó las detenciones migratorias a niveles récord. Durante julio, ICE arrestó a 43.295 migrantes, frente a los 39.563 registrados en junio. Aun así, el organismo permanece por debajo del objetivo fijado por el Gobierno de alcanzar los 2.000 arrestos diarios.
Argentinos detenidos antes de volar
Uno de los casos es el de Iliana Lick, argentina de 30 años que vivía desde 2024 en Filadelfia y trabajaba como niñera.
El 11 de julio fue detenida en el aeropuerto de esa ciudad cuando se preparaba para viajar con amigos hacia Kansas City para asistir a un partido de la Selección argentina. Permaneció alojada en un centro de procesamiento migratorio de Nuevo México y posteriormente obtuvo la posibilidad de recuperar la libertad mediante una fianza de 10.000 dólares.
Otro argentino alcanzado por los controles fue Matías Pourrain, futbolista de 34 años que participa de una liga local. Fue detenido por agentes del ICE en el aeropuerto de Fort Lauderdale, cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Los Ángeles.
A esos episodios se suma el de una joven argentina cuya identidad permanece reservada. Vivía desde hacía cuatro años en Estados Unidos y fue interceptada por agentes migratorios mientras se dirigía en auto a trabajar en Florida. Tras detectar una irregularidad en su estatus legal, fue arrestada.
La mujer intentó acogerse rápidamente al mecanismo de autodeportación promovido por el Departamento de Seguridad Nacional para regresar a la Argentina. Sin embargo, pasó casi dos meses trasladada por diferentes centros de detención mientras esperaba poder concretar su salida del país.
De menos de 10 a hasta 40 arrestos diarios
El crecimiento de los controles en aeropuertos es uno de los datos que muestra con mayor claridad el cambio de estrategia.
Durante los últimos dos meses, ICE pasó a realizar un promedio de entre 20 y 40 detenciones diarias en terminales aéreas, frente a menos de diez registradas en mayo del año anterior. Según especialistas citados en el informe, la agencia considera a los aeropuertos ámbitos más seguros para desarrollar este tipo de procedimientos.
La modalidad comenzó a generar temor entre migrantes en situación irregular que necesitan tomar vuelos domésticos, ya que el control puede producirse aun cuando el viaje no implique atravesar una frontera internacional.
Un récord de detenciones que va más allá de los antecedentes penales
La ofensiva tampoco está concentrada exclusivamente en extranjeros condenados por delitos.
De las 65.765 personas que permanecían bajo custodia del ICE, 46.436, equivalentes al 70,6%, no tenían ninguna condena penal, según datos actualizados al 11 de julio.
Al mismo tiempo, millones de extranjeros permanecen a la espera de que Estados Unidos resuelva sus trámites migratorios. Las solicitudes pendientes de ciudadanía, residencia permanente y permisos de trabajo alcanzaron un récord de 7,5 millones de personas. Al sumar pedidos de asilo y permisos humanitarios, los expedientes pendientes superan los 12,1 millones.
Especialistas advierten que las demoras están dejando a parte de esos migrantes en una zona de incertidumbre jurídica y más expuestos a los controles.
Más agentes para acelerar las deportaciones
La administración Trump reforzó además los recursos destinados al control migratorio. En junio se asignaron casi 70.000 millones de dólares adicionales para financiar al ICE y a la Patrulla Fronteriza hasta 2029.
ICE también incorporó más de 12.000 oficiales y agentes en menos de un año, llevando su plantilla a unos 22.000 efectivos.
El nuevo escenario implica así un cambio concreto para los extranjeros que viven en Estados Unidos con situaciones migratorias irregulares o pendientes: los controles ya no están circunscriptos a las fronteras o al ingreso al país y pueden aparecer incluso antes de abordar un vuelo interno, como muestran los recientes casos de argentinos.
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