Salta estrenó su nueva terminal aérea
Con una inversión de US$70 millones y una terminal que aumentará más de 65% su capacidad, el aeropuerto Martín Miguel de Güemes estrenó una parte central de su transformación. Pero el dato que explica la dimensión de la obra está en otra parte: Salta ya concentra cerca de la mitad del tráfico aéreo del Norte y el 75% de la conectividad internacional del NOA. Ahora el desafío es llenar esa infraestructura con más vuelos, frecuencias y destinos.
Salta inauguró este miércoles una terminal más grande. La noticia, sin embargo, no está solamente en los metros cuadrados nuevos, los 32 puestos de check-in o el flamante hall. Está en la razón por la que se invirtieron US$70 millones en un aeropuerto del interior del país y todavía quedan obras por ejecutar hasta completar un plan de US$110 millones.
El aeropuerto internacional Martín Miguel de Güemes dejó hace tiempo de funcionar únicamente como la terminal aérea de una provincia turística. Según los datos expuestos por el gobernador Gustavo Sáenz durante la inauguración, hoy concentra aproximadamente la mitad del tráfico aéreo de todo el Norte argentino y el 75% de la conectividad aérea internacional del NOA.
Ese volumen cambia la escala de la discusión.
“Salta se ha consolidado como el principal nodo aéreo del Norte argentino”, sostuvo Sáenz. Y planteó el objetivo que viene después de cortar la cinta: sumar rutas, frecuencias y conexiones internacionales.
La obra inaugurada corresponde a una nueva etapa de la ampliación y modernización de la terminal. Incorporó un hall principal renovado, 32 posiciones de check-in, 650 metros cuadrados adicionales en el embarque doméstico, nuevos espacios operativos y técnicos, una subestación eléctrica y modificaciones en el acceso vehicular.
Cuando se complete el proyecto, la terminal tendrá 16.160 metros cuadrados, con 6.960 metros cuadrados nuevos respecto de su superficie anterior.
Y todavía no terminó.
Aeropuertos Argentina comenzará ahora con la logística para avanzar sobre el sector internacional: habrá una ampliación del área de embarque, modificaciones en Migraciones para los arribos y una nueva sala VIP doméstica.
El director ejecutivo de la compañía, Daniel Ketchibachian, confirmó que hasta ahora se invirtieron US$70 millones y destacó una particularidad nada menor: los trabajos se hicieron mientras el aeropuerto continuaba funcionando.
“Es un aeropuerto que tendrá un sector internacional espectacular”, anticipó.

El aeropuerto que llegó antes que algunos vuelos
La nueva capacidad instala también una pregunta inevitable: qué hacer con ella.
Una terminal puede ampliarse, pero la conectividad depende de aerolíneas, mercados, pasajeros y rutas capaces de sostenerse. Sáenz pareció apuntar precisamente hacia allí cuando dijo que “ahora tenemos que ir por más”.
La aspiración oficial es que la infraestructura acompañe una economía provincial que ya no busca venderse únicamente a través del turismo. En su discurso, el gobernador vinculó el aeropuerto con minería, industria, producción e inversiones.
“Un aeropuerto no es solamente una puerta de entrada y salida, es una herramienta de desarrollo económico”, afirmó.
La lógica es sencilla: si Salta pretende convertirse en plataforma logística y productiva del NOA, la conexión aérea empieza a pesar tanto como las rutas, la energía o la conectividad digital.
Por eso también apareció Cafayate en un acto realizado a más de 180 kilómetros de allí.
Sáenz anunció que continuará gestionando la construcción de un aeropuerto en los Valles Calchaquíes y hasta dejó una advertencia en tono informal a los responsables de las decisiones: “Nos van a tener ahí molestándolos”.
La apuesta supone llevar la conectividad aérea más allá de la capital y acercarla a uno de los principales corredores turísticos de la provincia.

US$110 millones y una apuesta que ahora debe rendir
El plan integral para el Martín Miguel de Güemes demandará US$110 millones. La cifra coloca a la remodelación, según señalaron durante el acto, entre las mayores inversiones aeroportuarias actualmente en ejecución fuera de Ezeiza y Aeroparque.
La terminal incorporará además nuevos servicios comerciales y gastronómicos, cajeros automáticos y espacios para pasajeros. La ampliación permitirá ordenar un movimiento que durante las obras convivió durante meses con vallados, sectores cerrados y modificaciones en la circulación.
Más de 280 trabajadores participaron de los trabajos.
Pero el verdadero examen de la inversión empezará después de la inauguración.
Salta ya construyó buena parte de la infraestructura para recibir más pasajeros. Ahora necesita que lleguen. El salto siguiente no se mide en metros cuadrados: se mide en vuelos.
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