Al exjuez se lo condenó por no investigar, encubrir y ser partícipe necesario del secuestro y la desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, el asesinato del comerciante Santiago Arredes y la tentativa de homicidio de Margarita Martínez de Leal.
El Tribunal Oral Federal N°2 de Salta, integrado por Gabriela Catalano, Juan Carlos Reynaga y Gabriel Eduardo Casas, condenó esta tarde a 15 años de prisión al ex juez federal de esa jurisdicción Ricardo Lona, al considerar que, como magistrado a cargo de la investigación del secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, llevó adelante una serie de acciones y omisiones que tuvieron como objeto asegurar la impunidad de los autores y partícipes de ese hecho, en el que también resultó asesinado un hombre y herida una mujer, ambos testigos del ataque ocurrido el 11 de marzo de 1976.
La pena impuesta por el tribunal coincidió con la que había sido requerida por los fiscales Carlos Amad y Ángeles Ramos, titular de la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH), durante la etapa de alegatos. Los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el próximo 8 de octubre, a las 14.
Al concluir su exposición, el 10 de septiembre, la Fiscalía había pedido que Lona sea condenado en calidad de autor por los delitos de prevaricato, en concurso real con el de omisión de promover la persecución y represión de los delincuentes, y como partícipe secundario de los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido con ensañamiento y alevosía y con el concurso premeditado de dos o mas personas reiterado.
El monto de la pena impuesta por el tribunal fue el mismo que el requerido por la Fiscalía. Los jueces condenaron a Lona por prevaricato; partícipe secundario del homicidio agravado por alevosía y la participación de mas de dos personas por el caso de Ragone; autor del delito de encubrimiento del homicidio de Santiago Arredes, doblemente agravado por el propósito de ocultar otro delito y lograr impunidad y el concurso premeditado de dos o mas personas; y el homicidio doblemente calificado en grado de tentativa por el caso de Margarita Martínez. Además se le impuso el máximo de la multa prevista e inhabilitación. También se declararon los hechos como delitos de lesa humanidad.
En fallo dividido, los jueces dictaminaron que Lona podrá seguir en libertad, hasta que no quede firme la sentencia. Durante la dictadura cívico-militar, Lona era el único magistrado federal de la provincia. Hoy tiene 83 años, con lo cual en caso de ratificarse la sentencia, se vería beneficiado por la prisión domiciliaria.
Podría enfrentar otro juicio bajo el mismo tenor, acusado de no investigar la Masacre de Palomitas, el fusilamiento de presos políticos que se encontraban detenidos en el penal de Villa Las Rosas, en julio de 1976.
Justicia
“Señores jueces, no pido clemencia sino justicia, nada más”, dijo alegando su inocencia Ricardo Lona.
“Se empleó para referirse a este juicio, queriendo significar que al fin alguien tuvo el coraje para acusarme y llevarme a juicio. A esta altura institucional del país, me parece inadecuado semejante término para un proceso amañado como es este. No hace falta ni valentía ni inteligencia, vasta con la desvergüenza”, manifestó en su lectura.
“Está en ustedes señores jueces que el relato nacido de la mentira, la intriga y la imaginación ideologizada tape la realidad, es decir la verdad”, dijo al Tribunal.
“Estoy moralmente preparado para enfrentar la adversidad y luchar por la verdad y la justicia, como lo vengo haciendo desde muchos años atrás. De no lograrlo será la historia la encargada de poner las cosas en su quicio”, destacó el ex juez.
El caso
Médico y último gobernador electo de Salta previo al golpe cívico militar, Ragone fue interceptado el 11 de marzo de 1976, cerca de las 8.00 horas, cuando conducía su Peugeot 504 poco después de dejar su casa. Los captores abordaron su automóvil, lo inmovilizaron y luego, desvanecido, lo tiraron en la parte posterior del vehículo. Mientras todo ocurría, la empleada de comercio Margarita Martínez y el comerciante Santiago Arredes, propietario de un almacén, salieron a la calle para ver qué ocurría. Arredes, incluso, salió en defensa de Ragone. Los captores dispararon contra ambos: mataron a Arredes de un disparo en el pecho e hirieron a Martínez con una ráfaga de ametralladora. En octubre de 2011, el TOF de Salta condenó por este hecho a prisión perpetua a tres altos jefes policiales y del Ejército, penas que fueron ratificadas en 2014 por la Cámara Federal de Casación Penal.
Una familia destruída
Clotilde, hija del gobernador Ragone, dio innumerables testimonios sobre el estado de destrucción en que quedó la familia tras el secuestro. Contó que se retiró a una finca porque sentía que la sociedad los había abandonado.
La mujer recordó el 11 de marzo de 1976 como el día “más triste de mi existencia”. Contó que se enteró del secuestro a media mañana, para entonces unos policías habían ingresado a su departamento y lo habían dado vuelta, sin darle explicaciones. Ya en la casa de su madre le quedó grabada la presencia del juez Lona, que les llevó un zapato de su padre y les dijo que estaban haciendo lo posible por encontrarlo. Pero “fue una gran desilusión”, porque era amigo de su padre y no investigó.






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