Según informó el diario El Tribuno, “a pocas horas de que se confirmara la presencia del Presidente Mauricio Macri en la misa del domingo por el Milagro, miembros de la iglesia comenzaron a inquietarse. Es que temen que los fieles reaccionen de mala manera a su presencia y se pierda el sentido de esta fiesta de la fe”.
Con un fuerte contenido político y visión sesgada de la realidad del país, el sacerdote Raúl Méndez se explayó en un comunicado, enviando al presidente a “resolver los graves problemas en que embarcó al país”.
El comunicado de Raúl Méndez dice : “Es oficial el anuncio de que Macri pretende venir para la Misa del día 15 de setiembre. Junto con otros miembros del clero manifiesto mi oposición a tan inoportuna visita. En estas circunstancias su presencia será una provocación, que provocará la lógica reacción. No tiene sentido venir a empañar la fiesta de los salteños. Lo más razonable es que suspenda semejante previsión y nos deje tranquilos. Mas bien que se ocupe de resolver los graves problemas en que embarcó al país”.
El cura de fuerte presencia en la iglesia salteña, parece olvidar que año a año durante la festividad religiosa el sector al que pertenece, brinda lugares destacados a mandatarios, legisladores y personajes de la política cuestionados en su accionar sin sonrojarse siquiera. Se trata de los mismos con quienes conviven el resto del año y de quienes reciben favores especiales como donación de terrenos, y apoyo económico.
Con la misma vehemencia debiera pedirle a su jefe inmediato monseñor Cargnello que evite las fotografías y reuniones con candidatos a cargos de poder, ya que en definitiva, son todos parte de lo mismo.
A Méndez habría que resfrescarle algunas nociones de civismo y explicarle que en un gobierno democrático, su intolerancia a la investidura presidencial lo único que produce es odio. Y el papa Francisco destaca: Jesús quiere que el amor de Dios triunfe sobre el odio y el resentimiento en cada corazón”.
En todo caso si el presidente debiera estar abocado a los problemas que según Méndez provocó, la iglesia debiera estar enfrascada en reparar tantos años de complicidad con gobierno oscuros y asesinos en nuestro pais, o de entregar a la justicia sin reparos a los curas que se quedaron con la inocencia de nuestros niños, o lo que no es menor, asistir concienzudamente paliando el hambre de los mas necesitados.
La intransigencia y el fanatismo han sido una constante en nuestra historia y nos han llevado a años oscuros de la Argentina de los cuales los sacerdotes han sido cómplices. La violencia genera violencia y no conduce a nada positivo y el comunicado de Méndez genera violencia y ahonda la grieta.
Falta poco para que los argentinos decidamos “democráticamente” y tengamos la oportunidad de decidir quién comandará los destinos de nuestro país. Mientras tanto, se debe respetar a los actuales gobernantes.
Marcela Pérez






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