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La UNSa ha tenido que tomar medidas drásticas como apagar las luces en horarios nocturnos

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En medio de un clima de incertidumbre y preocupación, la Universidad Nacional de Salta  enfrenta una nueva etapa de conflicto y reivindicación debido a la crítica situación presupuestaria que atraviesa. Rubén Correa, Secretario de Extensión Universitaria de la UNSa, comparte en esta entrevista los desafíos actuales que enfrenta la institución y las medidas que se están tomando para sobrellevar esta difícil coyuntura.

El contexto no podría ser más tenso: un paro total de actividades  convocado por las distintas entidades sindicales de la universidad, incluyendo a docentes, investigadores y personal no docente se ha cumplido la semana que finaliza. “Hoy (lunes) es un cierre total de la universidad, de las distintas universidades a nivel nacional”, expresó Rubén Correa, subrayando la magnitud del conflicto. Este paro, acompañado de movilizaciones tanto dentro como fuera del ámbito universitario, busca visibilizar y comunicar a la sociedad la crítica situación en la que se encuentra la universidad, especialmente en lo que respecta a los salarios de los trabajadores.

La situación salarial es, sin duda, uno de los puntos más sensibles. A pesar de un reciente acuerdo con el gobierno nacional que otorgó un incremento del 200% a 270% en el presupuesto para el funcionamiento de las universidades, Correa destaca que esto no es suficiente para cubrir el déficit que se viene arrastrando desde 2022. “Estamos todavía muy por debajo del presupuesto que requieren las universidades en general y la Universidad Nacional de Salta en particular”, afirmó. El panorama es sombrío: los gremios calculan que los ingresos de los trabajadores universitarios han caído un 50% en relación con la inflación, un golpe durísimo para quienes sostienen la actividad académica y científica del país.

“Lo que estamos hablando acá es cuánto ha caído el poder adquisitivo de los salarios de los universitarios en relación a las mediciones interanuales”, explicó Correa, quien calificó de “burla” el intento de reducir la problemática a los incrementos salariales de los últimos dos meses, que ni siquiera alcanzan el 7%. Para Correa, la realidad es que el esfuerzo que realizan los docentes y trabajadores universitarios está absolutamente desfasado de los requerimientos básicos para sostener a sus familias, además de enfrentar gastos adicionales como viajes, congresos y avances de investigación que no siempre están cubiertos por el presupuesto universitario.

Otro desafío que enfrenta la UNSa es el aumento exorbitante en los costos de servicios esenciales como la electricidad. “Hemos tenido serios inconvenientes hasta poder ir asimilando los gastos que hemos tenido en el pago de los servicios”, reveló Correa. La universidad ha tenido que tomar medidas drásticas, como apagar las luces en horarios nocturnos, lo cual afecta el normal funcionamiento de las actividades académicas que se extienden más allá de las 9 o 10 de la noche. Para mitigar este problema, la UNSa está explorando soluciones a largo plazo, como la instalación de paneles solares en el campus, lo que podría mejorar la eficiencia energética y reducir los costos a futuro.

La situación de la UNSa refleja un problema más amplio que afecta a las universidades públicas en Argentina. A medida que la crisis económica se profundiza, las instituciones educativas se ven obligadas a hacer malabares con recursos cada vez más escasos, afectando no solo a sus trabajadores, sino también a la calidad de la educación y la investigación científica. En palabras de Correa, “hay una serie de cuestiones que a veces no se tienen contemplado y que hacen a la posibilidad de producir alguna transformación en el conocimiento científico y en la enseñanza de ese conocimiento”.

 

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