Scaloni estuvo en el principio y en el final de Messi
Era compañero cuando Messi debutó en la Selección y fue uno de los primeros en protestar por aquella expulsión a los 45 segundos. Veintiún años después, ya como el técnico con el que ganó todo, lloró en su despedida: “No habrá ninguno igual”.
Lionel Scaloni estuvo ahí cuando empezó todo. Y también cuando terminó. El 17 de agosto de 2005 era jugador de la Selección y vio desde la cancha el accidentado debut de un Lionel Messi de 18 años, expulsado apenas 45 segundos después de ingresar frente a Hungría. Este martes, más de dos décadas después, fue el entrenador que intentó contener las lágrimas mientras el capitán disputaba su último partido con la camiseta argentina.
Entre una escena y la otra transcurrieron 21 años, seis Mundiales para Messi y la etapa más exitosa de la historia de la Selección. Scaloni pasó de compañero a entrenador y terminó siendo el técnico con el que el rosarino consiguió aquello que durante años se le había negado con la Mayor: dos Copas América, la Finalissima y la Copa del Mundo.
Por eso, después del 3 a 0 frente a Benín, el resultado quedó completamente relegado. Scaloni habló poco de fútbol y mucho del jugador que se iba.
“No va a haber ninguno igual. Un día muy emotivo y a su vez triste, porque no va a jugar más por esta camiseta”, dijo.
De reclamar su expulsión a dirigirlo
La primera imagen que une a los dos es extraordinaria vista desde el presente.
Messi debutó en la Selección Mayor frente a Hungría. José Pekerman lo mandó a la cancha a los 18 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Claudio “Piojo” López. Duró apenas 45 segundos: el árbitro alemán Markus Merk interpretó como agresión un manotazo sobre Vilmos Vanczak y le mostró la tarjeta roja.
Uno de los primeros futbolistas argentinos que salió a protestar la decisión fue Lionel Scaloni, junto con Juan Pablo Sorín.
Messi se retiró desconsolado. Scaloni todavía era futbolista y jamás podía imaginar que, 12 años después de su propio último partido con la Selección, volvería a encontrarse con aquel adolescente desde otro lugar: como su entrenador.
Tampoco podía imaginar lo que vendría.
“Para mí fue un sueño dirigirlo, es una realidad. Se lo dije adelante de todos con las pocas energías que tenía. Un sueño que pude hacer realidad, porque en ningún momento de mi vida pensé que podía ser entrenador de él: el mejor futbolista de la historia”, contó después de la despedida.
El técnico con el que Messi ganó todo
Messi no estuvo en el comienzo del ciclo Scaloni. Después del Mundial de Rusia 2018 se tomó un descanso de la Selección y faltó a los primeros seis partidos de aquella etapa que, en principio, tenía al pujatense como entrenador provisional.
Volvió el 22 de marzo de 2019, en la derrota 3 a 1 frente a Venezuela en Madrid.
A partir de allí se construyó una relación que terminaría modificando la historia de ambos. Scaloni armó alrededor de Messi un equipo que lo acompañó hasta conquistar la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar y la Copa América 2024.
“Agradecimiento eterno por todo lo que nos ha dado, por defender esta camiseta como el que más”, dijo el entrenador.
Y agregó: “Merecido todo, el mejor en 20 años de carrera. Agradecemos infinitamente que nos dio la posibilidad de estar con él y por eso las lágrimas”.
Las lágrimas de Scaloni
Durante el Himno en el Monumental, Scaloni intentó contenerse. No pudo.
Las lágrimas aparecieron mientras Messi atravesaba por última vez el ritual de un partido con la Selección. Una reacción poco sorprendente para un entrenador que nunca escondió demasiado sus emociones y al que dentro del plantel llegaron a apodar “La Llorona”.
Esta vez explicó por qué.
“No verlo más va a ser triste, pero nos deja un legado increíble. Seguiremos, porque siempre hay que seguir: la Selección seguirá, pero es un jugador irrepetible”.
Scaloni reconoció incluso que la despedida condicionó a los propios jugadores. Durante el primer tiempo, contó, sus compañeros parecían no saber qué decisión tomar porque todos querían que la última noche de Messi fuera perfecta.
“No es fácil para el compañero que quiere que se vaya de la mejor manera”, explicó.
“Esa aura no se la vi a nadie”
Después llegó probablemente la definición más personal de Scaloni sobre lo que significará dirigir una Selección sin Messi.
“La sensación de tener de tu lado al mejor es algo imposible de comprender. Tenerlo de tu lado es inigualable”, dijo.
Y fue todavía más lejos: “Podemos armar un gran equipo, pero esa aura no se la vi a nadie en mi vida. Lo que él genera no se lo vi a nadie”.
El desafío que empieza ahora será precisamente ese: construir una Selección sin el futbolista alrededor del cual giró durante más de dos décadas.
Scaloni admite que no existe un reemplazante individual. La respuesta deberá ser colectiva.
“La única manera de compensarlo es con un equipo, un gran equipo. Que todos aporten. No tendremos al que nos daba la genialidad, pero tenemos a muchos que deberán aportar para suplantar. No habrá nadie igual en el terreno de juego”, señaló.
El futuro de Scaloni también empieza a definirse. Todavía no renovó su contrato, aunque las negociaciones están encaminadas para un tercer ciclo al frente del seleccionado.
Pero antes de pensar en lo que viene quedó una última imagen. El hombre que en 2005 discutía con el árbitro porque había expulsado injustamente a aquel chico de 18 años fue, 21 años después, el entrenador que lloró porque ese mismo jugador ya no volverá a ponerse la camiseta argentina.
Scaloni estuvo en el comienzo. Y también en el final.
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