La derrota de Trump complica a Milei
El avance demócrata en el Congreso estadounidense debilita al principal aliado internacional del presidente argentino. La relación con Washington, el respaldo ante el FMI y la posibilidad de recibir asistencia financiera vuelven a quedar bajo análisis. Trump conservará herramientas para sostener esa cooperación, pero enfrentará mayores controles políticos.
La derrota republicana en las elecciones legislativas de Estados Unidos tendrá consecuencias que exceden la política norteamericana. Para Javier Milei, el resultado representa un cambio en las condiciones de su relación con Donald Trump, el mandatario que brindó respaldo político y financiero a la Argentina durante los últimos años.
Los demócratas recuperaron el control del Senado y la Cámara de Representantes, lo que obligará a Trump a gobernar los dos años restantes de su mandato sin las mayorías legislativas que facilitaron buena parte de sus decisiones.
El cambio no significa que Washington vaya a retirar su apoyo a la Argentina. Sin embargo, cualquier nueva asistencia financiera de magnitud podría quedar sometida a mayores cuestionamientos y controles del Congreso estadounidense.
El respaldo financiero que recibió Milei
La relación entre ambos presidentes fue más allá de las coincidencias ideológicas.
Estados Unidos tuvo un papel relevante en las negociaciones argentinas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo en el que conserva una influencia decisiva por su participación accionaria.
Argentina mantiene una deuda cercana a los US$56.000 millones con el Fondo, una exposición que vuelve especialmente importante la posición de Washington ante eventuales revisiones de metas, desembolsos o modificaciones del programa económico.
Durante 2025, el Gobierno de Trump también ofreció respaldo financiero directo en un momento de fuerte inestabilidad de los mercados argentinos.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció un acuerdo de intercambio de monedas (swap) por US$20.000 millones.
Según los datos difundidos sobre esa operación, Argentina utilizó US$2.500 millones, que fueron reintegrados al Tesoro estadounidense en enero de 2026.
La asistencia se produjo en un período de tensión cambiaria y financiera, después de la derrota electoral que había sufrido el oficialismo nacional en la provincia de Buenos Aires.
La intervención estadounidense generó cuestionamientos en Washington, tanto entre legisladores demócratas como en sectores republicanos, por la utilización de recursos públicos para respaldar a un gobierno extranjero en un contexto electoral.
¿Puede Trump seguir ayudando a Milei?
El presidente estadounidense conservará atribuciones importantes en política exterior y en la conducción de las relaciones financieras internacionales.
Por lo tanto, la pérdida de las mayorías legislativas no implica automáticamente la interrupción de los acuerdos existentes ni del respaldo estadounidense ante el FMI.
Lo que cambia es el escenario político en el que deberán adoptarse futuras decisiones.
Con los demócratas al frente de ambas cámaras, el Congreso podrá convocar a funcionarios, exigir explicaciones sobre operaciones financieras y revisar las condiciones de eventuales mecanismos de asistencia.
Bessent había sostenido que Argentina constituye un aliado importante de Estados Unidos en América Latina y que Washington mantendría su disposición a respaldarla.
La continuidad de esa política dependerá de las decisiones del Ejecutivo norteamericano, de los instrumentos financieros utilizados y del grado de intervención legislativa que corresponda en cada caso.
La economía argentina también enfrenta dificultades
El resultado estadounidense llega cuando la economía argentina muestra señales de desaceleración y persisten las dudas de los inversores sobre la capacidad de financiamiento del país.
El riesgo país superó los 800 puntos básicos, después de haber descendido a niveles cercanos a los 400 puntos en julio.
Ese incremento no puede atribuirse exclusivamente a la derrota republicana. También intervienen las perspectivas de crecimiento, la situación fiscal y financiera argentina y las expectativas sobre el escenario político local.
Para Milei, la cuestión adquiere relevancia de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en las que buscará renovar su mandato.
El respaldo de Trump fue uno de los componentes de su estrategia internacional y financiera. Una Casa Blanca con menor margen político podría modificar las condiciones para recurrir nuevamente a esa asistencia.
Un Congreso con capacidad de investigar
El nuevo Congreso estadounidense asumirá el 3 de enero de 2027.
Desde entonces, los demócratas podrán conducir comisiones legislativas, convocar funcionarios y examinar decisiones de la administración Trump, incluidas aquellas relacionadas con compromisos internacionales.
También tendrán capacidad para condicionar la aprobación de leyes y nombramientos.
Sin embargo, Trump conservará la facultad de veto presidencial y las atribuciones ejecutivas que le otorga la Constitución.
El control demócrata de ambas cámaras tampoco garantiza que la oposición pueda aprobar cualquier iniciativa: muchas leyes necesitan una mayoría de 60 votos en el Senado para superar los procedimientos de obstrucción parlamentaria.
La guerra con Irán y el costo económico
La derrota republicana se produjo en medio de un creciente malestar por el costo de vida en Estados Unidos.
La guerra con Irán, el encarecimiento del petróleo y las consecuencias de la política arancelaria contribuyeron a las preocupaciones económicas que dominaron la campaña.
Trump reconoció que el conflicto con Irán pudo haber influido en el resultado electoral, aunque defendió su decisión de iniciar la intervención militar.
Las consecuencias internacionales también alcanzaron a la Argentina, especialmente por la volatilidad energética y financiera.
Milei había reconocido que los conflictos internacionales afectaron el desempeño económico argentino, pese a mantener su alineamiento político con Trump.
La relación bilateral continuará, pero desde enero se desarrollará con un Congreso estadounidense controlado por los demócratas y con mayores posibilidades de supervisar las decisiones de la Casa Blanca.
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