Malvinas: Estados Unidos complica la estrategia de Milei
Washington cuestionó la continuidad del Comité de Descolonización de la ONU, uno de los ámbitos donde Argentina sostiene su reclamo de soberanía. Al mismo tiempo, el Gobierno nacional postergó el debate de la Ley Malvinas en medio de objeciones de la oposición y preocupaciones de empresas estadounidenses por las sanciones previstas.
La relación entre Argentina y Estados Unidos enfrenta un punto de tensión en torno a las Islas Malvinas. Mientras el Gobierno de Javier Milei mantiene una estrecha alianza política con Donald Trump, Washington cuestionó la continuidad de uno de los organismos internacionales que históricamente respaldan el reclamo argentino de soberanía.
La posición estadounidense coincidió con la decisión del oficialismo de postergar el tratamiento de la Ley de Soberanía Nacional, conocida como Ley Malvinas, cuyo contenido genera resistencias en el Congreso y preocupación entre empresas extranjeras.
Estados Unidos cuestiona el Comité de Descolonización
La administración Trump planteó ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas la conveniencia de poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización, conocido como C-24.
La representante estadounidense argumentó que el organismo quedó obsoleto, repite resoluciones y representa un gasto innecesario para Naciones Unidas.
El planteo no mencionó específicamente a las Islas Malvinas y tampoco se presentó una propuesta formal de disolución para ser sometida a votación.
Sin embargo, tiene implicancias para Argentina porque el C-24 es uno de los principales espacios multilaterales donde el país expone anualmente su reclamo de soberanía y solicita que el Reino Unido retome las negociaciones.
Creado en 1961, el comité supervisa la situación de 17 territorios no autónomos, entre ellos las Malvinas.
Desde la Casa Rosada minimizaron el alcance de la posición estadounidense. Una fuente cercana al Presidente sostuvo que el comité no consiguió resultados concretos para recuperar las islas y vinculó la iniciativa de Trump con su política de reducción de gastos y estructuras de la ONU.
Por el momento, la Cancillería argentina no emitió una respuesta oficial específica sobre el planteo.
La Ley Malvinas deberá esperar
En paralelo, el Gobierno decidió postergar el tratamiento en comisiones de la Ley de Soberanía Nacional hasta el 27 de octubre.
El proyecto contempla sanciones para empresas extranjeras vinculadas con actividades no autorizadas en las Islas Malvinas, particularmente en materia de explotación de recursos naturales.
La iniciativa adquirió relevancia frente al avance del proyecto petrolero Sea Lion, cuestionado por Argentina.
Según trascendió, compañías estadounidenses expresaron preocupación por el alcance de las sanciones y solicitaron precisiones sobre las actividades que podrían quedar comprendidas.
No obstante, no está confirmado que esas gestiones empresariales hayan sido determinantes para la postergación del debate.
Un proyecto que va más allá de Malvinas
La controversia legislativa también responde al contenido de la iniciativa.
Aunque se presenta como una ley de defensa de la soberanía, solamente el primero de sus ocho capítulos se refiere específicamente a Malvinas.
Los restantes incluyen modificaciones a las leyes de Defensa Nacional, Inteligencia y Financiamiento de los Partidos Políticos, además de la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.
Uno de los artículos más cuestionados contempla penas de hasta 12 años de prisión para quienes, actuando por cuenta de un agente extranjero, intenten alterar elecciones o manipular la opinión pública mediante campañas de desinformación.
Organizaciones periodísticas y especialistas en derecho constitucional advirtieron que la amplitud de esa redacción podría afectar la libertad de expresión.
Ante las objeciones, el oficialismo aceptó revisar las disposiciones más controvertidas y eliminar referencias ambiguas a la desinformación.
También analiza modificaciones en la integración del Consejo de Seguridad Nacional y la creación de una comisión bicameral para supervisarlo.
Las negociaciones en el Congreso
La Libertad Avanza busca acordar cambios con el PRO y la UCR para conseguir los votos necesarios.
Provincias Unidas todavía no garantiza su acompañamiento, mientras que el peronismo anticipó que respaldaría únicamente las disposiciones referidas a Malvinas y pidió que ese capítulo sea tratado por separado.
El Gobierno pretende llevar el proyecto a una sesión especial posterior, junto con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo régimen de biocombustibles, aunque todavía no existe una fecha confirmada.
La discusión deja al oficialismo ante dos desafíos simultáneos: sostener su reclamo de soberanía frente al Reino Unido y negociar una legislación que genera resistencias tanto dentro del Congreso como entre actores económicos internacionales.
La posición de Estados Unidos agrega una dificultad diplomática. Aunque Washington no cuestionó expresamente la soberanía argentina en su planteo ante la ONU, sí puso en discusión la continuidad de un organismo que mantiene vigente el llamado internacional a negociar por las islas.
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