Murió Piero, la voz de “Mi viejo”
El cantautor tenía 81 años y se encontraba internado en el Hospital Italiano. Autor de canciones que marcaron a varias generaciones, convirtió la música en una forma de hablar sobre la injusticia, la paz y los derechos humanos. Su compromiso político lo llevó al exilio durante la última dictadura militar.
Piero murió este miércoles 7 de octubre, a los 81 años. El cantante y compositor, recordado por canciones como Mi viejo, Soy pan, soy paz, soy más y Para el pueblo lo que es del pueblo, se encontraba internado desde hacía varios días en el Hospital Italiano. Su fallecimiento se produjo durante la mañana y fue comunicado a través de sus cuentas oficiales.
Su nombre completo era Piero Antonio Franco De Benedictis Scigliuzzo. Había nacido el 19 de abril de 1945 en Galípoli, Italia, y llegó a la Argentina con su familia cuando tenía apenas tres años. Creció entre Buenos Aires y Río Negro, pasó por un seminario porque quería ser sacerdote y terminó encontrando en la música el camino que marcaría su vida.
Su carrera comenzó en los años sesenta, pero fue su encuentro con el escritor José Tcherkaski, en 1968, el que dio origen a las canciones más reconocidas de su repertorio. Juntos construyeron una obra que combinó la sensibilidad de las historias cotidianas con una mirada crítica sobre la realidad social y política.
De “Mi viejo” a las canciones de protesta
Con Mi viejo, Piero consiguió una de esas canciones que sobreviven a sus intérpretes. Publicada a fines de los años sesenta, se convirtió en una referencia inevitable para hablar del paso del tiempo y de la relación entre padres e hijos.
Pero su repertorio también tuvo una dimensión abiertamente política. En canciones como Para el pueblo lo que es del pueblo, Los americanos y Que se vayan ellos, cuestionó las desigualdades sociales, el autoritarismo y los abusos del poder.
A diferencia de otros músicos de su generación, Piero no recurría a demasiadas metáforas para expresar sus posiciones. Sus letras eran directas y su manera de cantar, serena, contrastaba con la dureza de muchas de sus denuncias.
Ese compromiso le costó el exilio. Entre 1976 y 1981 permaneció fuera de la Argentina, durante buena parte de la última dictadura militar. Vivió principalmente en España, donde también desarrolló su interés por la agricultura orgánica y los proyectos comunitarios.
El regreso con la democracia
Su vuelta al país coincidió con una etapa de enorme movilización cultural y política. En diciembre de 1983, poco después de la recuperación democrática, se presentó en el estadio de Atlanta junto a su grupo Prema.
Allí volvió a interpretar Para el pueblo lo que es del pueblo, una canción que había quedado asociada a la resistencia frente a la dictadura. El público lo recibió con una ovación y Piero expresó su deseo de que aquellos años de represión quedaran definitivamente atrás.
En esa etapa también profundizó su vínculo con músicos de distintas generaciones. Mercedes Sosa fue una de las grandes intérpretes de Soy pan, soy paz, soy más, canción que compartieron en escenarios y que se convirtió en otro de los emblemas de su obra.
Con el paso de los años, Piero amplió sus proyectos hacia la defensa de los derechos de los niños, la protección del medioambiente y las iniciativas por la paz. También grabó junto a Pablo Milanés y participó en producciones con artistas nacionales e internacionales.
Una voz que atravesó generaciones
Piero mantuvo una relación especialmente estrecha con distintos países latinoamericanos, entre ellos Colombia, donde su actividad artística y social le valió el reconocimiento de la ciudadanía.
También tuvo un paso por la función pública como secretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Eduardo Duhalde.
Fue padre de cuatro hijos: Mariano, fallecido a los 40 días de vida; Juan, actor y músico; Fiorella y Giuliano.
Su trayectoria abarcó más de seis décadas y atravesó momentos decisivos de la historia argentina. Desde las primeras canciones de protesta hasta los conciertos multitudinarios de la recuperación democrática, Piero sostuvo una forma de entender la música que nunca estuvo separada de sus convicciones.
Murió el cantante que hizo de una canción sobre su padre un clásico popular y que encontró en la música una manera de reclamar por quienes menos tenían. Su voz queda ligada a una época, pero sus canciones siguieron encontrando oyentes mucho después de que aquella época terminara.
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