Más de 400 mordeduras en seis meses
Salta ya registró 432 mordeduras de perro en menos de seis meses. Aunque muchas se consideran accidentes domésticos, los especialistas advierten que pueden provocar infecciones graves, secuelas permanentes e incluso activar protocolos por riesgo de rabia.
Una mordedura de perro nunca debería minimizarse. Detrás de una lesión que, en algunos casos, parece superficial, puede esconderse un riesgo sanitario importante. En lo que va de 2026, Salta ya notificó 432 mordeduras de perro, una cifra que mantiene en alerta al sistema de salud y vuelve a poner el foco sobre la tenencia responsable de mascotas.
Los datos corresponden a la Dirección General de Coordinación Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública y abarcan desde el 1 de enero hasta el 13 de junio. Todos estos episodios son considerados eventos potencialmente rábicos, por lo que requieren evaluación médica inmediata, independientemente de la gravedad aparente de la herida.
El dato más llamativo es la concentración geográfica de los casos. Más de la mitad ocurrió en el departamento Capital, que acumula 248 notificaciones. Si se suman San Martín, con 106, y Orán, con 54, esos tres departamentos reúnen el 94,4% de todas las mordeduras registradas en la provincia durante la primera mitad del año.
Muy por detrás aparecen Metán, con 16 casos; Rivadavia, con seis; y Anta y Cerrillos, con un caso cada uno.
Un accidente que puede dejar secuelas
Las mordeduras de perros representan mucho más que una lesión traumática. La boca de estos animales alberga numerosas bacterias capaces de provocar infecciones severas si la herida no recibe un tratamiento adecuado.
Además, cada episodio obliga a descartar enfermedades como el tétanos y la rabia, una infección viral que, una vez que aparecen los síntomas, resulta prácticamente mortal.
Por ese motivo, los médicos insisten en que ninguna mordedura debe tratarse únicamente con remedios caseros ni dejarse evolucionar sin control profesional.
La primera recomendación consiste en lavar la herida con abundante agua corriente y jabón neutro durante al menos cinco minutos para eliminar la mayor cantidad posible de bacterias presentes en la saliva del animal. Luego debe controlarse el sangrado mediante presión directa con una gasa o un paño limpio y cubrir la zona antes de concurrir a un centro de salud.
No se aconseja aplicar alcohol, yodo u otros antisépticos directamente sobre heridas abiertas, ya que pueden irritar los tejidos y dificultar la evaluación médica posterior.
Cuándo la consulta médica es urgente
Los profesionales advierten que existen situaciones en las que la atención no puede demorarse.
Las heridas profundas, las que comprometen la cara, las manos, los pies o las articulaciones requieren asistencia inmediata debido al mayor riesgo de infecciones y lesiones permanentes.
También deben ser evaluadas sin demora las mordeduras provocadas por perros callejeros, animales desconocidos o aquellos cuyo calendario de vacunación no puede comprobarse.
Las personas con enfermedades que afectan el sistema inmunológico constituyen otro grupo de especial cuidado, ya que presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones infecciosas.
Si aparecen enrojecimiento intenso, calor, pus, fiebre o aumento del dolor, la consulta médica debe realizarse de inmediato.
Vacunas y tratamiento: qué puede indicar el médico
Cada caso requiere una evaluación individual. En función de las características de la lesión y del animal involucrado, el profesional podrá indicar antibióticos para prevenir infecciones bacterianas, especialmente con amoxicilina asociada a ácido clavulánico, uno de los tratamientos más utilizados en este tipo de lesiones.
También se verificará el estado de vacunación antitetánica del paciente. Si corresponde, se aplicará un refuerzo para reducir el riesgo de desarrollar esa enfermedad.
Cuando no es posible confirmar que el perro se encuentra vacunado contra la rabia o el animal desaparece tras el ataque, el protocolo sanitario contempla la aplicación de la vacuna antirrábica y otras medidas preventivas.
La otra cara del problema: la tenencia responsable
El aumento de las mordeduras vuelve a instalar un debate que excede al sistema sanitario.
En Salta, la legislación establece obligaciones específicas para los propietarios de perros potencialmente peligrosos. La Ley Provincial 7672 y la Ordenanza Municipal 16.029 disponen que estos animales deben estar registrados, identificados mediante microchip cuando corresponda, y circular por la vía pública con correa de no más de un metro y medio y bozal adecuado.
La normativa también exige que sean paseados exclusivamente por personas mayores de edad y que sus propietarios cuenten con cerramientos seguros para evitar escapes o ataques.
Durante los últimos meses, además, la Legislatura avanzó en proyectos destinados a fortalecer el control mediante un Registro Digital y sanciones más severas para quienes incumplan las obligaciones de tenencia responsable.
Prevenir sigue siendo la mejor herramienta
Gran parte de las mordeduras puede evitarse con medidas sencillas. Los especialistas recomiendan no invadir el espacio de los animales, no molestarlos mientras comen, descansan o cuidan a sus crías y enseñar a los niños a relacionarse con ellos de manera respetuosa.
En el caso de las mascotas del hogar, mantener el calendario de vacunación al día, socializarlas adecuadamente y acudir al veterinario ante cambios de conducta forman parte de las acciones que reducen significativamente el riesgo de ataques.
Las estadísticas muestran que las mordeduras continúan siendo un problema frecuente en Salta. Detrás de cada caso hay una persona expuesta a lesiones que pueden dejar secuelas físicas, tratamientos prolongados e incluso activar protocolos sanitarios complejos. La prevención, la vacunación y la tenencia responsable siguen siendo las herramientas más eficaces para evitar que una situación cotidiana termine convirtiéndose en una emergencia médica.
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