El Gobernador Sáenz y miles de fieles participaron en una emotiva procesión para fortalecer la unidad y la esperanza en tiempos de incertidumbre política.
En una conmovedora muestra de devoción y esperanza, el pueblo de Salta se unió en una histórica procesión para renovar su Pacto de Fidelidad con los Santos Patronos, el Señor y la Virgen del Milagro. Con la participación del Gobernador Gustavo Sáenz y alrededor de 700 mil fieles, este evento anual se convirtió en un símbolo de unidad y fortaleza en medio de los desafíos que enfrenta la nación.
La procesión, que se celebra desde 1692, congregó a una multitud que marchó hasta el monumento 20 de Febrero, donde se llevó a cabo la ceremonia central presidida por el Arzobispo de Salta, Monseñor Mario Antonio Cargnello. En un momento de reflexión, el Arzobispo instó a los presentes a considerar las próximas elecciones como un acto de amor a la Patria y a buscar la honestidad y la integridad en los líderes electos.
El Gobernador Gustavo Sáenz, junto con su esposa Elena Cornejo, también se unió a la procesión y recibió con alegría a unos 12 mil peregrinos procedentes de diferentes localidades, quienes realizaron un arduo viaje de 160 kilómetros para llegar a la Catedral Basílica y renovar su compromiso con los Santos Patronos. El Gobernador elogió a los peregrinos como “la manifestación viva de la fe de los salteños”.
En medio de la emoción y la espiritualidad que caracterizan este evento, el Gobernador Sáenz hizo un llamado a la unidad y la sensibilidad social en vista de las próximas elecciones generales. Su deseo es que los Santos Patronos “iluminen nuestras decisiones y a quienes resulten electos para que tengan sensibilidad social y humana por encima de todo”.
Este evento anual, que combina la tradición religiosa con la unidad y la esperanza en tiempos de incertidumbre, demuestra una vez más la profunda fe y el compromiso del pueblo de Salta con su historia y su futuro. Con oraciones y peticiones por la prosperidad y el bienestar de todos los argentinos, esta renovación del Pacto de Fidelidad se convierte en un faro de esperanza en un momento crucial para el país.







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