El dólar inicia el semestre con presión alcista
La divisa volvió a subir por tercera jornada consecutiva y se consolidó por encima de los $1.500. Analistas atribuyen el movimiento a una menor oferta de dólares del agro, una demanda sostenida y un escenario internacional menos favorable para los mercados emergentes, aunque descartan una devaluación brusca en el corto plazo.
El mercado cambiario comenzó el segundo semestre con una señal que no pasó inadvertida: el dólar volvió a subir y se afianzó por encima de los $1.500, un nivel que no sostenía desde la volatilidad registrada durante las elecciones legislativas del año pasado. La tendencia, que ya lleva tres ruedas consecutivas, alimenta el debate sobre el comportamiento que tendrá el tipo de cambio durante los próximos meses y su posible impacto sobre la inflación.
La cotización minorista cerró este miércoles en $1.510 en el Banco Nación, con un aumento de $10 respecto de la jornada anterior. En paralelo, el dólar mayorista avanzó hasta los $1.489, muy cerca del máximo nominal alcanzado en octubre de 2025, mientras que el dólar blue también trepó hasta los $1.525.
Más allá de la suba, el dato que observan los operadores es el volumen de operaciones. En el mercado mayorista se negociaron más de 823 millones de dólares, una cifra elevada que refleja una demanda sostenida de divisas y un mercado con mayor actividad que en semanas anteriores.
A diferencia de otros episodios de tensión cambiaria, los analistas no vinculan este movimiento con una expectativa inmediata de devaluación. La explicación aparece en una combinación de factores estacionales y financieros que comenzaron a modificar el equilibrio entre la oferta y la demanda de dólares.
Uno de ellos es la menor liquidación de divisas por parte del complejo agroexportador. Tras el fuerte ingreso de dólares registrado durante la cosecha gruesa, el flujo comenzó a desacelerarse y algunos productores optan por postergar ventas a la espera de mejores precios internacionales o de una cotización más favorable.
Las cifras respaldan esa tendencia. Durante junio, las empresas del sector oleaginoso y exportador de cereales liquidaron unos 3.007 millones de dólares, un 18% menos que en el mismo mes del año pasado, aunque por encima del nivel registrado en mayo. En el acumulado del año, la liquidación también muestra una caída, pese a que la cosecha fue mayor.
A ese escenario se suma un contexto internacional menos favorable para las economías emergentes, lo que incrementó la demanda de cobertura en moneda extranjera. Según Ignacio Morales, director de inversiones de Wise Capital, el mercado no espera un cambio abrupto del régimen cambiario, pero sí un recorrido de mayor dinamismo para el dólar durante el inicio del segundo semestre.
La principal preocupación, coinciden varios economistas, no pasa por la cotización en sí misma sino por su posible traslado a los precios. Si el tipo de cambio mantiene una trayectoria ascendente durante varias semanas, parte de ese movimiento podría reflejarse en los costos de producción y, posteriormente, en la inflación.
Mientras tanto, el Banco Central continúa operando dentro del esquema de bandas cambiarias vigente. El techo para la cotización oficial se ubica actualmente en torno a los $1.808, por lo que el dólar mayorista todavía se mantiene más de un 20% por debajo del límite superior previsto por ese régimen.
Otro dato que siguió de cerca el mercado fue el fuerte volumen negociado en el mercado de futuros, donde se operó el equivalente a unos 1.700 millones de dólares. Algunos analistas interpretan que la dinámica observada en esos contratos refleja intervenciones oficiales destinadas a moderar las expectativas de una mayor aceleración del tipo de cambio.
También crecieron las operaciones con instrumentos financieros vinculados al dólar, mientras el contado con liquidación volvió a ubicarse por encima de los $1.570. Ese comportamiento confirma que la búsqueda de cobertura cambiaria continúa siendo una de las principales estrategias elegidas por inversores y empresas en un contexto de mayor incertidumbre.
Pese al movimiento de los últimos días, el consenso entre los especialistas es que no existen señales de una corrida cambiaria similar a las registradas en otros períodos. El desafío para las próximas semanas será determinar si la presión sobre el dólar responde a un ajuste transitorio asociado al inicio del segundo semestre o si anticipa una tendencia más persistente que pueda modificar las expectativas de inflación, consumo e inversión durante la segunda mitad del año.
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