En un video difundido a través de sus redes sociales, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, eligió bajar el tono de la agenda diaria y hablar desde otro lugar. Sin anuncios ni balances numéricos, su mensaje de Navidad puso el acento en la pausa, el reencuentro y la necesidad de volver a mirarse como sociedad.
“Estamos transitando un tiempo que nos invita a hacer una pausa, a reencontrarnos y agradecer”, expresó el mandatario, en un mensaje atravesado por conceptos que exceden lo protocolar. Habló de lo vivido, de lo logrado en conjunto y también de lo que todavía falta, reconociendo implícitamente que el contexto no es sencillo para todos.
El eje más fuerte estuvo puesto en quienes atraviesan momentos difíciles. Sáenz deseó paz, unión y alegría, pero subrayó especialmente la solidaridad y la esperanza como valores centrales en tiempos de incertidumbre. No fue un mensaje de gestión, sino de clima social.
En ese marco, convocó a seguir trabajando por “la Salta que queremos”, a la que definió como justa, equitativa y solidaria, y remarcó tres palabras que funcionan como señal política y cultural: respeto, diálogo y amor. Una trilogía poco habitual en discursos públicos, pero significativa en un escenario atravesado por tensiones y polarización.
El cierre, simple y directo, selló el tono del mensaje: “Felices fiestas”. Sin estridencias, sin promesas, con la intención de marcar un paréntesis y recordar que, incluso desde el poder, también hay lugar para hablar de humanidad.







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