Relato también el periodista: “Había una mujer con niños en brazos que resultó herida en la mano, cuando intentaba tomar fotos o filmar con mi teléfono. La golpiza no solo afectó a mi persona, sino también a varias personas que salían del estadio tras el partido de cuartos de final, un evento emocionante dada la intensidad y dificultad del juego. La reacción esperada en estos casos es la celebración y alegría, pero la policía desplegó un operativo excesivo y violento, como si el público local tuviera problemas de violencia interna, similar a otras hinchadas en Salta”.
Resaltó Avila: “Es paradójico que esta hostilidad persista desde hace mucho tiempo, especialmente desde que Marcelo Domínguez asumió como Ministro de Seguridad. Domínguez, que en algún momento se mencionó como posible candidato a presidente honorario del Club, ahora parece liderar una fuerza policial hostil hacia los seguidores de Gimnasia y Tiro, a pesar de la falta de historial de violencia interna en la institución. El operativo policial complicó innecesariamente la salida de la gente del estadio. Un cordón dividía la calle Leguizamón, impidiendo el acceso directo a diferentes zonas. Esto afectó a amigos y familiares que, por practicidad, se ubicaron en distintas tribunas y se reencontraban a la salida. Esta situación se vio exacerbada por la actitud desmedida de la policía. Además, la policía comenzó a reprimir a la gente que se encontraba en la intersección de Vicente López y Leguizamón al ver el operativo. Esta violencia fue injustificada, ya que la multitud solo expresaba alegría y celebración, sin provocar incidentes”.
“No había indicios de posibles problemas antes del partido, considerando que no había público visitante. La actitud hostil de la policía al restringir el acceso, exigir documentos innecesarios (pedían DNI físico y no aceptaban el digital por ejemplo) y demorar la entrada, generó un ambiente tenso e innecesario. Esta actitud parece más dirigida a desalentar la presencia de personas en la calle que a prevenir incidentes reales.Personalmente, como periodista e hincha, intenté documentar lo que sucedía. Después de los incidentes, me desencontré con mi hijo adolescente y tardé 20 minutos en volver a encontrarlo, lo que generó un gran susto. Al buscar al encargado del operativo, identificado como el comisario Sánchez Rosado, recibí una absurda excusa sobre la necesidad de golpear a la multitud debido a que habían insultado a la policía, lo cual no correspondía a la realidad”- aclaró.
Finalmente destacó Paulo Avila: “He formulado la denuncia correspondiente en la fiscalía, aunque resulta interesante revisar las grabaciones de la cámara de videovigilancia en la esquina donde ocurrieron los hechos. La respuesta del jefe del operativo es cuestionable, especialmente si se confirma que se trata del comisario Sánchez Rosado, quien, según información disponible, ya debería estar jubilado. La hostilidad policial ha ido en aumento desde la gestión de Marcelo Domínguez como Ministro de Seguridad, lo cual resulta llamativo. Es necesario cuestionar si esta actitud proviene de decisiones políticas de la conducción de la fuerza o si es una forma de boicot hacia el funcionario. Además, es crucial recordar casos como la fuga del barrabrava Semilla Paz, que evidencian la falta de coherencia en las acciones de la policía de Salta”.
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