Día de la Madre: Las ventas cayeron por quinto año consecutivo
Las ventas minoristas pymes retrocedieron un 1,4% interanual, según CAME. El gasto promedio fue de $63.197 y las promociones y cuotas resultaron decisivas para sostener el consumo. Cuatro de los seis rubros relevados registraron bajas, mientras que las librerías fueron las que más crecieron.
El Día de la Madre volvió a dejar un resultado negativo para el comercio minorista. Las ventas de las pequeñas y medianas empresas cayeron un 1,4% respecto de 2025, medidas a precios constantes, y acumularon cinco años consecutivos de retrocesos interanuales para esta celebración.
Los datos corresponden al relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que registró un ticket promedio de $63.197.
La fecha, tradicionalmente importante para el comercio, encontró a los consumidores con presupuestos ajustados y una marcada preferencia por regalos de menor valor. Los descuentos y la financiación en cuotas ayudaron a concretar operaciones, pero no alcanzaron para revertir la caída.
Regalos más económicos y compras en cuotas
El relevamiento mostró que los consumidores priorizaron artículos accesibles y postergaron las compras de mayor valor.
Las promociones bancarias, los descuentos y los planes de tres y seis cuotas fueron determinantes para sostener las ventas. Sin embargo, para muchos comerciantes significaron resignar parte de sus márgenes de ganancia.
El 51,3% de los negocios consultados señaló que vendió lo que esperaba, mientras que un 32,5% obtuvo resultados inferiores a sus previsiones. Solo el 16,2% logró superar sus expectativas.
Otro dato refleja el impacto limitado de la celebración: apenas el 9% de los comerciantes consideró que el Día de la Madre fue clave para impulsar las ventas del mes.
Para el 39,9%, su incidencia fue moderada, mientras que el 31,7% sostuvo que ayudó, pero no modificó el panorama general.
Electrodomésticos y perfumería, entre los más afectados
De los seis rubros analizados, cuatro registraron caídas interanuales.
El mayor retroceso se produjo en electrodomésticos, artículos para el hogar y equipos de audio y video, con una baja del 3,6%.
Los consumidores se inclinaron por pequeños electrodomésticos y productos de menor precio, mientras que las compras de artículos de mayor tamaño quedaron condicionadas por las posibilidades de financiación.
Cosméticos y perfumería registró una caída del 3,2%, pese a presentar el ticket promedio más alto del relevamiento, de $88.000. Las lluvias en distintos centros comerciales también afectaron la concurrencia a los locales.
Los accesorios y equipos de telefonía retrocedieron otro 3,2%. En lugar de renovar celulares, los compradores eligieron principalmente auriculares, fundas, relojes inteligentes y otros artículos más económicos.
Calzado y marroquinería, por su parte, disminuyó un 2,2%. Las ventas se concentraron en calzado de uso diario y accesorios pequeños.
Los libros fueron la excepción
Las librerías registraron el mejor desempeño, con un crecimiento interanual del 3,4%.
El sector también presentó el ticket promedio más bajo, de $37.638, lo que lo convirtió en una alternativa para quienes buscaban un regalo sin realizar un gasto elevado.
Entre las opciones más elegidas aparecieron libros de cocina, desarrollo personal y títulos de menor precio.
La indumentaria fue el otro rubro que consiguió evitar la caída, aunque con un incremento mínimo del 0,1%.
Las promociones de 2x1, 3x2 y descuentos de hasta el 20% ayudaron a sostener la actividad, especialmente en prendas de temporada y ropa deportiva.
Una fecha comercial que no logró cambiar la tendencia
El resultado del Día de la Madre expuso nuevamente las dificultades del comercio minorista para recuperar sus niveles de ventas.
Aunque las promociones generaron movimiento y permitieron sostener operaciones, la mayoría de los consumidores mantuvo un comportamiento prudente.
El crecimiento de las librerías y la preferencia por productos más económicos muestran cómo se adaptó el consumo a las restricciones presupuestarias.
Para los comerciantes, el desafío no fue solamente vender, sino hacerlo sin perder rentabilidad frente al costo de los descuentos y la financiación.
El balance de CAME deja una señal concreta: incluso en una de las fechas tradicionales de mayor movimiento comercial, el consumo volvió a retroceder.
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