Malvinas, eje de polémica antes del duelo con Inglaterra
Dirigentes del peronismo y el radicalismo cuestionaron la prohibición de ingresar al estadio con banderas, camisetas u otros elementos alusivos a las Islas Malvinas durante la semifinal del Mundial. El partido fue declarado de alto riesgo y contará con un operativo de 1.600 efectivos.
A horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, la prohibición de ingresar al estadio con banderas, camisetas u otros elementos alusivos a las Islas Malvinas abrió una fuerte polémica política.
La controversia se desató luego de que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmara las restricciones acordadas en el marco del operativo para el encuentro y encuadrara las referencias al archipiélago dentro de los mensajes políticos o provocativos que no estarán permitidos.
La decisión generó un inmediato rechazo de dirigentes de distintos sectores de la oposición, desde el kirchnerismo hasta el radicalismo y el peronismo cordobés, que cuestionaron que una reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas pueda ser considerada una provocación.
La diputada de Unión por la Patria y referente de La Cámpora Paula Penacca sostuvo que “prohibir el ingreso de la bandera de Malvinas es prohibir el ingreso de la bandera de Argentina” y acusó al Gobierno de negar la soberanía y la memoria de quienes murieron durante la guerra de 1982.
También se pronunció el diputado radical Pablo Juliano, quien recordó que la Argentina mantiene su reclamo sobre las islas desde 1833 y cuestionó que funcionarios nacionales hayan participado de una negociación para evitar expresiones consideradas provocativas durante el encuentro.
Por su parte, la diputada cordobesa Natalia de la Sota remarcó que la defensa de la soberanía sobre las Malvinas constituye un mandato de la Constitución Nacional y sostuvo que no puede considerarse un delito expresar esa reivindicación.
El cuestionamiento también llegó desde la diputada Gabriela Estévez, quien calificó como una “vergüenza” que una ministra argentina acepte ese tipo de restricciones, mientras que el exdiputado Alejandro “Topo” Rodríguez reclamó directamente la renuncia de Monteoliva.
La controversia se produce en la previa de un partido rodeado de un fuerte despliegue de seguridad. Autoridades estadounidenses calificaron la semifinal entre Argentina e Inglaterra como un encuentro de alto riesgo debido a la histórica rivalidad entre ambos países y a la masiva presencia prevista de ambas hinchadas.
El operativo contará con alrededor de 1.600 efectivos y contempla ingresos separados al estadio: los hinchas argentinos accederán por la puerta 4 y los ingleses por la puerta 3. También se reforzó la custodia en los hoteles de las delegaciones y durante los traslados de los planteles.
La semifinal se disputará este miércoles en Atlanta, pero la discusión ya trascendió ampliamente lo deportivo: la consideración de los símbolos de Malvinas como potencialmente políticos o provocativos convirtió una medida de seguridad en una controversia sobre soberanía nacional.
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