De vender sal a generar 180 empleos en la Puna

Luis Vacazur, fundador del Grupo Vacazur Hermanos, contó en Interactiva Noticias cómo una empresa familiar de San Antonio de los Cobres logró convertirse en proveedora de la minería. Habló de las dificultades para competir, los cambios en las comunidades, el estado de las rutas y los desafíos que todavía enfrentan los emprendedores locales.

05 Nov 2026 - 10:33
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De vender sal a generar 180 empleos en la Puna

Luis Vacazur creció en San Antonio de los Cobres, en una familia vinculada a la producción de sal. De niño acompañaba a su madre en esa actividad, cuando el litio todavía no formaba parte de las oportunidades económicas que hoy se discuten en la Puna. Años después, fundó junto a sus hermanos un grupo empresario dedicado a la logística y los servicios mineros que actualmente reúne a unos 180 trabajadores.

En diálogo con Interactiva Noticias, el fundador y CEO del Grupo Vacazur Hermanos (GVH) reconstruyó ese recorrido mientras viajaba por Abra Chorrillos, a unos 4.600 metros de altura, rumbo a la zona de Taca Taca.

La empresa presta servicios de transporte de pasajeros, cargas pesadas, rescate y asistencia sanitaria vinculados a las operaciones mineras. Su principal ventaja, explicó, fue conocer un territorio en el que su familia había vivido y trabajado durante generaciones.

Pero ese conocimiento no alcanzó para convertirse en contratista.

Aprender a competir en la minería

Vacazur reconoció que uno de los mayores obstáculos fue aceptar las exigencias de seguridad, calidad y procedimientos que imponen las compañías mineras.

«Nos molestaba porque uno decía: no me van a venir a enseñar cómo manejar en nuestras propias tierras», recordó.

Con el tiempo comprendió que conocer los caminos de la Puna era diferente de cumplir los estándares internacionales requeridos para transportar personal y cargas en una operación minera.

La capacitación, la incorporación de vehículos y la adaptación a esos procedimientos permitieron ampliar los servicios.

Hoy el grupo reúne distintas empresas familiares y sociedades con otros socios, con alrededor de 180 colaboradores.

«Más allá de las facturaciones, tenemos el orgullo de poder generar trabajo para nuestra propia gente», expresó.

De la desconfianza a la participación

Vacazur, de origen colla, también habló de la relación histórica entre las comunidades originarias y la actividad minera.

Recordó que durante su juventud compartía la percepción de que las empresas llegaban a extraer recursos sin dejar beneficios suficientes en las localidades.

«Se llevan todos, no dejan nada», era una expresión que escuchaba y con la que, según contó, coincidía en buena medida.

Su perspectiva cambió después de conocer experiencias mineras en otras provincias y países. Considera que actualmente existen más espacios de participación para las comunidades, aunque reconoce que todavía quedan problemas por resolver.

En ese proceso participó en la creación de la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros y Turísticos de la Puna Argentina (CAPROSEMITP), una organización impulsada en 2015 para promover la incorporación de empresas locales a la cadena de proveedores.

Vacazur sostuvo que, cuando comenzaron, eran pocos los emprendimientos puneños preparados para competir por contratos mineros. Actualmente observa una mayor presencia de proveedores regionales, aunque advirtió que las oportunidades requieren capacitación, disciplina empresarial y capacidad para cumplir las condiciones de contratación.

Los controles y las rutas, entre las preocupaciones

Consultado sobre los controles viales, ambientales e hídricos, Vacazur valoró las inspecciones mineras y la participación de las comunidades en los monitoreos de los proyectos.

También reclamó mayor presencia de controles de tránsito en las rutas de la Puna.

«Ojalá venga la Policía a controlar la ruta para ver las camionetas que están andando en exceso de velocidad», planteó, y advirtió sobre conductores que circulan como si estuvieran participando de un rally.

Respecto de los caminos utilizados por el transporte minero, fue contundente: «Los caminos están en muy mal estado».

Reconoció que existen tareas de reparación y participación de organismos provinciales y empresas privadas, pero consideró necesario sostener y mejorar esas intervenciones.

La disputa por el trabajo local

Otro de los temas de la entrevista fue la competencia entre proveedores de la Puna y empresas que llegan de otras regiones o del exterior.

Vacazur explicó que compañías de países con mayor trayectoria minera, como Chile, comenzaron con ventajas en experiencia, financiamiento y capacidad operativa.

Sin embargo, sostuvo que esa diferencia se está reduciendo a medida que crecen los proveedores argentinos.

También defendió la contratación de servicios locales, incluso cuando sus precios son algo superiores.

«Así esté un 5% o 10% más caro que lo habitual, lo compramos en la Puna», afirmó al describir el criterio que aplica su empresa para determinadas contrataciones.

En la misma línea, planteó la conveniencia de desarrollar corredores logísticos hacia los puertos argentinos de Rosario y Buenos Aires, para que el transporte de minerales genere actividad económica a lo largo del recorrido.

Los negocios que no funcionaron

La historia empresarial de Vacazur tampoco estuvo exenta de dificultades.

Antes de consolidarse en la logística minera, la familia incursionó en una planta de agua mineral, emprendimientos gastronómicos y hostales que no prosperaron.

«Aquello que en su momento llamábamos fracaso, hoy lo convertimos en experiencia», contó.

Reconoció que hubo momentos en los que pensó en abandonar la actividad y recordó las dificultades de sostener una empresa frente a los cambios económicos, los costos y los conflictos laborales.

Sobre las oportunidades para los jóvenes de la Puna, recomendó capacitarse, evitar expectativas inmediatas y considerar asociaciones con empresas de mayor experiencia para aprender el funcionamiento del sector.

«No podemos ir a la universidad directamente sin hacer la primaria», comparó, al explicar que convertirse en proveedor minero requiere atravesar distintas etapas.

Vacazur también señaló que la minería permitió mejorar las condiciones laborales de parte de la población, con empleos registrados, cobertura médica, aportes jubilatorios y mayores exigencias de seguridad. Aclaró, sin embargo, que todavía hay personas sin trabajo y una necesidad importante de formación.

Su propia trayectoria, desde los pequeños emprendimientos familiares hasta la conducción de un grupo que emplea a unas 180 personas, muestra una de las formas en que los habitantes de la Puna buscan participar de una actividad que durante décadas observaron principalmente desde afuera.

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